La Guerra de la Oreja de Jenkins‏

La Guerra de Sucesión española (1701-1713), conflicto internacional por la sucesión al trono tras la muerte sin descendencia de Carlos II “El Hechizado” (pues los sucesivos matrimonios entre miembros de la misma familia produjeron tal degeneración que además de sufrir retraso era estéril) terminó con la Paz de Utrecht, que supuso entre otras cosas la ocupación de Menorca y Gibraltar por Inglaterra, el derecho a traficar con 4800 esclavos negros al año durante 30 años y el comercio directo entre Gran Bretaña y la América española por el volumen de mercancías que pudiera transportar una vez al año un barco de 500 toneladas, para cuyo cumplimiento los ingleses acordaron permitir que los españoles interceptaran sus barcos en aguas españolas, pues cualquier mercancía con destino a América que no fuera ese barco de 500 toneladas se consideraba contrabando…

La Guerra de la Oreja de Jenkins‏

Por Vir Covi

Sin embargo, surgió un importante mercado negro pues los ingleses repostaban en Jamaica y volvían a realizar intercambios, por lo que la vigilancia se incrementó comenzando un continuo abordaje de los barcos británicos y la confiscación de la carga, lo que Londres calificó de piratería, iniciándose una campaña en Gran Bretaña a favor de la guerra. En este escenario se produjo la comparecencia en el Parlamento británico, con la oreja en la mano, del contrabandista inglés Robert Jenkins, cuyo barco había sido apresado por los españoles. Según su testimonio un capitán español se la había cortado al tiempo que le decía: “Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve, lo que fue calificado por la opinión pública como una ofensa inaceptable, endureciéndose las posiciones por ambos lados y comenzando los preparativos para la contienda por lo que Felipe V suprimió los derechos adquiridos por el Tratado de Utrecht, ante lo cual Gran Bretaña declaró formalmente la guerra el 19 de octubre de 1739.

El almirante Vernon fue nombrado Comandante en Jefe de todas las fuerzas navales británicas y su primera acción fue el saqueo y destrucción de Portebelo (Panamá), éxito enormemente exagerado por la prensa inglesa, que le dedicó numerosos homenajes e incluso el rey Jorge II acudió a una cena en su honor donde se presentó una canción para conmemorar la victoria, “God save the King“, actual himno nacional. Vernon partió unas semanas después a su siguiente misión, tomar el puerto de Cartagena de Indias, pero antes de llegar cometió el tremendo error de enviar un correo al rey asegurando que había logrado la victoria, generándose una euforia aún mayor que la anterior, hasta el punto de acuñarse monedas conmemorativas de la victoria que se pusieron en circulación. La difícil tarea de defender esta plaza correspondió al almirante español Blas de Lezo, curtido en mil batallas y a quien los ingleses llamaban despectivamente “Mediohombre” porque era tuerto, cojo y tenía una mano inútil.

Blas de Lezo sólo contaba con 6 naves y 3.000 hombres frente a 168 naves y 27.000 hombres, pero para bochorno de Vernon y contra todo pronóstico logró vencerle, pues el almirante español ordenó excavar fosos al pie de las murallas, con lo que las escalas eran demasiado cortas y los ingleses quedaban atrapados a la vez que dio orden de hundir sus propios buques para bloquear la entrada al puerto, impidiendo que las restantes naves desembarcaran que, tras un mes sin provisiones, se vieron obligadas a regresar a Inglaterra y comunicar al rey la humillante derrota causando tal vergüenza a Jorge II que prohibió escribir sobre aquello a sus historiadores a la vez que se apresuraba a retirar las monedas del mercado.

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Vernon fue relevado de su cargo y expulsado de la Marina pero por suerte para él la opinión pública enseguida olvidó su caída, con lo que pudo ser enterrado en la Abadía de Westminster como un héroe más, y aunque la guerra entró en punto muerto en 1742 el estallido de la Guerra de Sucesión Austríaca, en la que España e Inglaterra tenían intereses encontrados, hizo que no se firmara ninguna paz hasta 1748, por la que España renovó los derechos que le había otorgado mediante el Tratado de Utrecht pero sólo durante 2 años ya que en 1750 Gran Bretaña renunció a ambos a cambio de una indemnización, pues parecía claro que la paz no duraría mucho, como así fue pues volverían a enfrentarse pocos años después. La derrota inglesa, la más humillante de la historia de la Royal Navy hasta el momento, fue tan bochornosa que la historiografía inglesa suele pasarla por alto, mientras que la memoria de Blas de Lezo es honrada por la Armada española, donde su hazaña se recuerda con el mayor honor que puede rendirse a un marino español, siendo costumbre que exista siempre un navío con su nombre.

La Factoria Historica

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2 comentarios en “La Guerra de la Oreja de Jenkins‏

  1. Qué buen artículo! Me emociona mucho la forma en que se concatenan los hechos y la vida real y la facilidad con que el estilo de redacción que ustedes utilizan permite comprenderlo. Esto da para una película! Gracias por compartir el artículo.

    Roxana Hernández
    Perú

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