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Formas de difusión y coordinación apostólica de las mujeres de la Acción Católica en Saltillo

La participación en la ACM era planteada como una obligación católica, y quienes integraban el grupo de dirigentes, sabían que su labor principal era, la de lograr que las organizaciones fundamentales trabajasen de manera perseverante, con la finalidad de comprometer a los demás en las aspiraciones planteadas por S.S. Pío XI y el Episcopado Mexicano. La idea era integrar a todos los católicos dentro de la organización, para que le dedicaran gran parte de su tiempo y energías, y así mantenerles alejados de las influencias de la sociedad. Todas las actividades que realizaban, tenían una gran carga sobre natural, “ofreciéndoselas a Dios mediante la oración”, acción que permitía evidenciar un comportamiento que no se desdijera de ella…

Formas de difusión y coordinación apostólica de las mujeres de la Acción Católica en Saltillo

Por Martha Patricia Acosta Gallardo

La característica principal para pertenecer, era la preparación de todos sus integrantes, de tal manera que se esperaba de ellos, asistieran consecutivamente aun circulo de estudios una vez a la semana y a una junta cada mes. La formación se realizaba en cuatro aspectos: el religioso, el moral, el cultural y el social, por ello los dirigentes siempre se encontraban saturados de trabajo, ya que su labor recaía en la última subdivisión del grupo que era el parroquial. Según la comisión central de instrucción, las personas que se debían incorporar en los círculos parroquiales eran con la finalidad de recibir una preparación determinada, tomando en cuenta la actividad a la que se dedicaran. En la diócesis de Saltillo los círculos de estudio, tenían un sello propio y eran llamados “cultura”. Estaban integrados por 12 o 15 personas que se reunían a tomar clases diversas, impartidas por elementos de los grupos de dirigentes. Las clases que se ofrecían eran gratuitas, y para inscribirse se tomaba en cuenta el sexo, la edad, el oficio y/o la profesión a la que se dedicasen.

En el caso de quienes dirigían los círculos denominados cultura, tenían que reunirse y tomar cursos que les motivaran y les hicieran más eficientes en las tareas en la cual se desenvolvían. Las temáticas de dichos cursos, eran sobre puntos determinados de la religión, a los mismos asistían quienes integraban los apostolados y quienes realizaban las actividades que se implementaban, como lo eran las directamente encargadas de realizar las as catequesis, las campañas pascuales, las campañas pro-navidad cristiana, las misiones, así como tratar asuntos relacionados con los problemas escolares y los problemas que surgían de las secciones preparatorias, a las que asistían los niños de 7 a 12 años.

Para iniciar una asamblea de “cultura”, de manera general puede decirse que primero se rezaba para ofrecerla, con la dirección del asistente eclesiástico, o por alguien que estuviese presidiendo; se pasaba lista de asistencia, se hacía un análisis sobre los temas o asuntos a tratar y se daba comienzo a la clase o a la reunión. Para finalizar se rezaban las oraciones finales y se concluía la asamblea. Las sesiones de cultura estaban organizadas de la siguiente manera: cultura complementaria femenina: acudían señoritas que estuvieran o no estudiando. Tomaban clases de filosofía, formación familiar, pedagogía, catequesis, apologética, mecanografía, economía doméstica, primeros auxilios. Cultura popular femenina: Asistían obreras y sirvientas. Los cursos que se ofrecían eran de lectura, cuentas, costura y corte. Cultura complementaria masculina: Ideada para empleados y estudiantes. Se inscribían para recibir clases de historia, literatura, apologética, catequesis y pedagogía. También tenían la posibilidad de tomar clases de extensión universitaria con materias como: química, matemáticas, francés, trigonometría, psicología, física e inglés, para contrarrestar la época difícil educativa en el Estado. Cultura popular masculina: Para obreros. Lo integraban quienes deseaban tomar clases de lectura, escritura, cuentas, dibujo, solfeo y música. Cultura infantil: a este acudían boleros y vendedores de periódicos a recibir clases de lectura, cuentas y dibujo. También se les ofrecía pan, chocolate y leche. Para realizar las actividades en los círculos, se sugería una serie de estrategias pedagógicas, cuyo objetivo era brindar a quienes asistían una opción que hiciera frente a los embates que la sociedad católica estaba teniendo con el cierre de escuelas a nivel bachillerato y elemental.

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