La Perestroika

Tras la II Guerra Mundial el crecimiento de la economía soviética parecía lo bastante importante como para pensar que el nivel de vida en la URSS había superado al de EEUU. Sin embargo, a principios de los 80 había indicios de que algunos aspectos de la economía no funcionaban: frecuentes averías y apagones, cosechas que se estropeaban antes de llegar a las tiendas por unas infraestructuras anticuadas y necesitadas de mantenimiento y una enorme burocracia sin medios informáticos de gestión, lo que la hacía lenta e ineficaz, y es que se había dado escasa importancia a las telecomunicaciones (salvo a nivel militar) para evitar el intercambio de información no sujeta a censura.

LA PERESTROIKA

Por Vir Covi

La Perestroika (o “resconstrucción”) fue un proceso de reestructuración de la economía llevado a cabo en la Unión Soviética por Gorbachov para preservar el sistema socialista a la vez que lo modernizaba, permitiendo las empresas privadas por primera vez desde Lenin y las sociedades conjuntas con empresas extranjeras para impulsar la inversión, todo en un intento de sacar al país del atraso.

Este proceso se acompañó de la Glásnot (o “transparencia”), que significaba libertad de expresión, con lo que los medios de comunicación comenzaron a exponer los graves problemas sociales y económicos, los delitos cometidos por Stalin, la existencia de gulags (campos de trabajo forzado donde encarcelaban a los presos políticos) o las purgas, desmontando la visión idílica de la vida en la URSS que habían mostrado durante años los medios oficiales. La primera reforma, introducida en 1985, fue un intento de acabar con el alcoholismo e incluía regulación de los precios del alcohol, limitación de su venta y el procesamiento de quien fuera encontrado borracho, pero no tuvo un impacto significativo en el alcoholismo del país y sí en el presupuesto del Estado al surgir un importante mercado negro. A su vez una Ley de Amnistía liberaba a todos los presos políticos y rehabilitaba a las víctimas de las purgas descontroladas de Stalin, pero los cambios comenzaban a generar divisiones. La apertura política, que debía conducir a una democracia pluripartidista fue excesiva para algunos y escasa para otros, y mientras unos criticaban que los cambios eran demasiados, otros que eran lentos. Gorbachov, tratando de equilibrar ambas posturas, sólo conseguía que los reproches fueran contra él.

Por otro lado en 1986 se produjo el accidente nuclear más grave de la historia, el desastre de Chernobyl, hoy ciudad abandonada de Ucrania. El material radiactivo liberado fue 500 veces mayor que el de Hiroshima causando la muerte inmediata de 31 personas, la evacuación de unas 135.000 y una gran alarma internacional al detectarse radiactividad en varios países vecinos, pero los militares obstruyeron la información a Gorbachov, retrasando la aclaración oficial por lo que fue acusado de ocultar datos, siendo esta desgracia un duro golpe para el prestigio soviético a la vez que una tragedia humana. Un año después un chico alemán de 19 años lograba atravesar la frontera soviética en avioneta sin ser detectado, aterrizando junto a la Plaza Roja, en pleno corazón de Moscú, lo que ridiculizó a la Defensa soviética.

Asimismo, comenzaban a notarse las diferencias entre los niveles de vida pues las empresas que habían monopolizado el mercado pagaban salarios más altos a la vez que los empresarios tenían un fuerte poder sobre los trabajadores y a finales de los 80 la situación era tan caótica que volvieron las cartillas de racionamiento propias de los tiempos de guerra, la credibilidad de Gorbachov ya no tenía arreglo y las repúblicas comenzaron legalmente un movimiento hacia la independencia citando el artículo 72 de la Constitución, que les daba libertad para separarse.

Finalmente en el verano de 1991 se produjo un fallido intento de golpe de estado planificado por la vieja guardia comunista en un empeño de preservar el sistema pues la URSS irremediablemente se desmoronaba pero acabó ocurriendo lo inevitable y se disolvió de manera oficial el 25 de diciembre de 1991, convirtiéndose cada una de las 15 repúblicas en estados independientes. Gorbachov dimitió y transfirió los poderes a Boris Yeltsin, presidente de la recién fundada Federación rusa, quien con sus reformas radicales (liberalización y privatizaciones masivas) llevaría al país a una recesión económica más grave que la Gran Depresión que vapuleó a EEUU en los años 30.

Enlace directo : La Revolución Rusa de 1917

La Factoria Historica

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