Homero

La mayor parte de la tradición expresaba que Homero (Ὅμηρος Hómēros)  había sido el primer poeta de la Antigua Grecia, autor al cual se le atribuye la creación de las famosas obras la Ilíada y la Odisea hacia el 800 a.C. pero no está claro su cronología como veremos más adelante ya que autores como Heródoto, que cita varios pasajes de la Ilíada y la Odisea, dice que Homero vivió cuatrocientos años antes que él, por lo que se situaría en torno al siglo IX a. C. Es a partir del siglo IV a.C, cuando todos los griegos comenzaron a estudiar estas obras, conservándolas como las mejores epopeyas heroicas, siendo especialmente lectura esencial para los niños. Posteriormente, la Ilíada sería la obra de cabecera de Alejandro Magno, son estas obras el pilar sobre el que se apoya la épica grecolatina y, por ende, la literatura occidental. A pesar de todas estas afirmaciones, Homero levanta numerosos interrogantes y dudas que dejan grandes lagunas en la historia de Grecia. ¿Fue realmente Homero el autor de ambas epopeyas?¿Existió Homero? ¿Cuáles fueron sus orígenes? Al poeta Homero se le atribuyen diversos datos que generan numerosas hipótesis. En lo concreto, lo poco que se sabe, es que su nombre se relaciona con su ceguera ya que Homero significa ciego en el dialecto eólico, se decía que éste, Homero, tenía la capacidad de ver lo que otros no podían…

Homero

El lugar de su nacimiento es producto de disputa, incluso en la actualidad. Numerosas ciudades de la costa Anatolia, tales como Colofón, Cumas, Esmirna y Quíos son candidatas principales de haber sido la cuna del famoso poeta. Dejando a un lado su existencia espacial, también surgen dudas sobre su ubicación temporal. Las fuentes tradicionales lo sitúan en el siglo VIII a.C, pero muchas otras lo sitúan durante el período de la Guerra de Troya, siglo XIII a.C, y el reinado de Giges rey de Lidia, cinco siglos después, muchos de estos datos proceden de testimonios antiguos. Sin embargo se considera según los estudios modernos que la mayor parte de las biografías de Homero que circularon en la antigüedad no contienen ningún dato seguro sobre el poeta. Sí suele admitirse que su lugar de procedencia debió ser la zona colonial jónica de Asia Menor, basándose en los rasgos lingüísticos de sus obras y en la fuerte tradición que lo hacía proceder de la zona. El investigador Joachim Latacz sostiene que Homero pertenecía o estaba en permanente contacto con el entorno de la nobleza.…

Homero

En cuanto a su autoría intelectual atribuida a las famosas obras la Ilíada y la Odisea, también existen hipótesis que ponen en duda diversas afirmaciones, es la denominada cuestión homérica. Muchos estudiosos estilísticos sostienen que se encuentran diferencias en el vocabulario. También se resalta que en la Odisea, todo hecho de carácter maravilloso cobra más protagonismo dentro de la obra. Muchos otros niegan la existencia de un autor de ambas obras, sosteniendo que son una simple recopilación de poemas que hasta ese entonces habrían sido transmitidas oralmente. En contraparte, los defensores de un único autor subrayan las fórmulas de epítetos homéricos, dejando similitudes en la estructura. Además de la Ilíada y la Odisea, a Homero se le atribuyeron otros poemas, como la épica menor cómica Batracomiomaquia, ‘La guerra de las ranas y los ratones’, el corpus de los himnos homéricos, y varias otras obras pérdidas o fragmentarias tales como Margites. Algunos autores antiguos le atribuían el Ciclo épico completo, que incluía más poemas sobre la Guerra de Troya así como epopeyas que narraban la vida de Edipo y guerras entre argivos y tebanos. Los historiadores modernos, sin embargo, suelen estar de acuerdo en que la Batracomiomaquia, el Margites, los himnos homéricos y los poemas cíclicos son posteriores a la Ilíada y la Odisea. Existen una serie de incógnitas planteadas en torno a los poemas homéricos, a las obras escritas supuestamente por Homero. Entre los interrogantes más debatidos se encuentran quién o quiénes fueron sus autores y de qué modo fueron elaborados. Los investigadores están generalmente de acuerdo en que la Ilíada y la Odisea sufrieron un proceso de estandarización y refinamiento a partir de material más antiguo en el siglo VIII a. C. Un papel importante en esta estandarización parece que correspondió al tirano ateniense Hiparco, quien reformó la recitación de la poesía homérica en la festividad Panatenea. Muchos clasicistas sostienen que esta reforma implicó la confección de una versión canónica escrita. La escuela analítica ha tratado de demostrar la falta de unidad existente en los poemas homéricos. Fue iniciada por el abad François Hédelin d’Aubignac en su obra póstuma Conjeturas académicas, en 1715 y sobre todo a partir de la obra Prolegomena ad Homerum de Friedrich August Wolf en 1795. Los analistas defienden la intervención de varias manos distintas en la elaboración de cada uno de los poemas homéricos, que además serían producto de la recopilación de pequeñas composiciones populares preexistentes. Posteriormente, una escuela denominada neoanalítica ha interpretado los poemas homéricos como resultado de la obra de un poeta a la vez recopilador y creador. Frente a ellos se halla un punto de vista unitario que sostiene que cada uno de los poemas homéricos tiene una concepción global y una inspiración creativa que impide que puedan ser resultado de una compilación de poemas menores.

Algunos de los defensores del punto de vista unitario, sin embargo, señalan que las diferencias existentes entre ambos poemas sugieren la presencia de un autor distinto para cada uno de los dos poemas. El investigador clásico Richmond Lattimore escribió un ensayo titulado Homero ¿Quién era ella?, Homer: Who Was She?. Samuel Butler era más específico, teorizando que una joven mujer siciliana habría sido la autora de la Odisea, pero no de la Ilíada, una idea sobre la que especuló Robert Graves en su novela La hija de Homero. No obstante, prevalece la postura que defiende que un único poeta genial fue el autor tanto de la Ilíada como de la Odisea.  Es objeto de debate el modo en el que los poemas homéricos fueron elaborados y cuándo podrían haber tomado una forma escrita fija. La mayoría de los clasicistas están de acuerdo en que independientemente de que hubiera un Homero individual o no, los poemas homéricos son el producto de una tradición oral transmitida a través de varias generaciones, que era la herencia colectiva de muchos cantantes-poetas, aoidoi. Un análisis de la estructura y el vocabulario de ambas obras muestra que los poemas contienen frases repetidas regularmente, incluyendo la repetición de versos completos. Milman Parry y Albert Lord señalaron que una tradición oral tan elaborada, ajena a las culturas literarias actuales, es típica de la poesía épica en una cultura exclusivamente oral. Parry afirmó que los trozos de lenguaje repetitivo fueron heredados por el cantante-poeta de sus predecesores y eran útiles para el poeta al componer. Parry llamó «fórmulas» a estos trozos de lenguaje repetitivo.

Sin embargo existe una serie de investigadores como son Wolfgang Schadewaldt, Vicenzo di Benedetto, Keith Stanley o Wolfgang Kullmann que defienden que los poemas homéricos fueron originalmente redactados por escrito. Como argumentos a favor de esta postura señalan la complejidad de la estructura de estos poemas, los reenvíos internos a pasajes que se encuentran situados a considerable distancia o la creatividad en el uso de las fórmulas. La solución propuesta por algunos autores como Albert Lord y posteriormente por Minna Skafte Jensen es la «hipótesis de la transcripción», en la que un «Homero» iletrado dicta su poema a un escriba en el siglo VI a. C. o antes. Homeristas más radicales, como Gregory Nagy, objetan que un texto canónico de los poemas homéricos como escritura no existió hasta el período helenístico[1]

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La Factoria Historica

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[1] Alsina, José (1991). Teoría literaria griega. Madrid:Gredos. ISBN 84-249-1457-0;  Carlier, Pierre (2005). Homero. Madrid: Ediciones Akal S.A. ISBN 978-84-460-2151-3;  Crespo, Emilio (1982). Ilíada. Madrid:Gredos. ISBN 84-249-1446-5;  Dalby, Andrew (2008). Ls reinvención de Homero. Madrid: Gredos. ISBN 978-84-249 3574-0;  García Gual, Carlos (2004). La Odisea. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-7750-7;  Latacz, Joachim (2003). Troya y Homero. Barcelona: Ediciones Destino; Pomeroy, Sarah B. & Stanley M. Burstein, Walter Donlan y Jennifer Tolbert Roberts (2001). La Antigua Grecia. Barcelona: Crítica. ISBN 84-8432-302-1;  Rodríguez Adrados, Francisco & Fernández-Galiano, Manuel & Gil, Luis & Lasso de la Vega, J. S. (1984). Introducción a Homero. Madrid: Labor Editorial; Ruipérez Sánchez (1965). Nueva Antología de la “Ilíada” y la “Odisea”. Madrid: CSIC (reeditado en Ediciones Clásicas); Signes Codoñer, Juan (2004). Escritura y literatura en la Grecia arcaica. Madrid: Ediciones Akal. ISBN 84-460-1748-2;  Wernher, Gretel & Páramo, Jorge (1995). Micenas y Homero (A propósito de Ilíada XV 187-193). Santafé de Bogotá: Instituto Caro y Cuervo.

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