La Orden Premostratense

El fundador de la Orden Premostratense fue San Norberto, nacido en Alemania en el 1082 y emparentado con el emperador. De personalidad culta y brillante en su juventud fue dado a los deleites del mundo, hecho que no duró toda su vida. Su arrepentimiento y vocación de dedicar su vida al cristianismo, ocurrió a raíz de una tormenta que le sorprendió cuando viajaba a Westfalia, poco antes de cumplir los treinta años. Cayó un rayo a los pies de su caballo y Norberto fue tirado al suelo. Quedó inconsciente por una hora y al despertar decidió dejar atrás su vida pasada. Se retiró a un monasterio para hacer penitencia, repartiendo después todas sus riquezas entre los pobres…

La Orden Premostratense

Una vez fue ordenado sacerdote se le encomendó la misión de evangelizar el norte de Francia, que recorrió descalzo y sin dinero. Asistió al concilio de Rheims y se le encomendó que fundara un monasterio, lo cual hizo en el Valle de Prémontré. Es por eso que los miembros de la orden que el fundó se llaman los premostratenses, premonstratenses o mostenses. En 1126, se ratificó en Roma la imposición de San Norberto, aprobado antes por dos legados de su Santidad.

Enlace directo: La Orden del Císter

La Regla de San Agustín

La regla elegida para la nueva orden fue la de San Agustín. A pesar de surgir en el mismo momento que la Orden Cisterciense difería en ella en que los premostratenses pronto abandonaron el rigorismo de la orden y con ello el trabajo manual. Se trataba de monasterios con una vida en común pero que ejercieron sobre todo en iglesias urbanas como las colegiatas. La propagación de la orden fue rápida, cada monasterio, los cuales en un principio fueron mixtos, contaba con un abad, residiendo el poder de la Orden en el Capítulo General. A pesar del blanco de su habito se dispuso que sobre éste se portara una pelliza de lino para mayor decencia de las funciones de la iglesia. La mayor parte de casas premonstratenses se fundaron en Alemania y en Francia, sin embargo no hubo reino, condado o principado europeo que no contara con su presencia. En España llegaron a contarse más de cuarenta abadías.

Algunos de los principales Monasterios Premostratenses en España

Algunos de los monasterios premostratenses más importantes de la Edad Media en España son el de Santa María de Retuerta, Santa Cruz de la Zarza, Aguilar de Campoo, San Cristóbal de Ibeas, Bellpuig de les Avellanes, Santa María de La Vid y Brazacorta

Monasterio de Santa María de Retuerta (Valladolid)

La fundación de este monasterio se debe a Sancho Ansúrez, un nieto de Pedro Ansúrez el repoblador de Valladolid. Los estudios de su fundador en París, le llevaron a conocer la Orden de Prémontré y a ingresar en ella. Regresó a Castilla con el propósito de implantar aquí la recién creada congregación de canónigos mostenses, para lo que, obtuvo los precisos terrenos en el lugar de Fuentes Claras. En este lugar llevó a cabo la fundación monástica hacia 1143. Poco después la fundación cambió de emplazamiento trasladándose al actual y próximo paraje de Retuerta en el municipio de Sardón de Duero. La vida monástica sobrevivió hasta la desamortización de los bienes de las órdenes religiosas decretada por Mendizábal en 1835. A partir de ese momento, tanto el monasterio como las fincas agrícolas a él vinculadas pasaron a propiedad privada, convirtiéndose, en la actualidad, en una afamada bodega.

Estructuralmente los premostratenses se fijaron en la planta cisterciense incluyendo algunos cambios. Principalmente la diferencia es en decoración con el arte cisterciense, ya que los premostratenses sí dan paso a representaciones ilustrativas en arquitectura como en escultura y pintura. Este hecho se debe a que los Premostratenses predicaron fuera del ámbito monástico. El espacio en Retuerta se distribuye en torno a un claustro con la iglesia al costado norte del claustro. La sacristía y la sala capitular en la panda oriental, así como un espacio que debió servir en su día para calefactorio o scriptorium y que hoy alberga la escalera de subida al claustro superior. El refectorio y la cocina ocupan la galería sur, cerrando la cilla al oeste.

Enlace directo: La Orden de Cluny

La iglesia de Cruz latina consta de una nave central demasiado corta por lo que pudiera asemejarse a una planta de cruz griega. Inicialmente la iglesia dispondría de una nave de mayor longitud con número superior de tramos, sin embargo la falta de dinero hizo que se construyera un único tramo. La nave central se cubre mediante bóvedas de crucería cuatripartitas de estilo protogótico al igual que las naves laterales y los brazos del transepto. El claustro destaca por su magnífica sala capitular cubierta de bóvedas de crucería y un magnifico refectorio dividido en cuatro tramos cubiertos con crucería, los cuales se sustentan mediante arcos fajones apuntados que a su vez apoyan sobre ménsulas adosadas al muro.

Monasterio de Santa Cruz de la Zarza (Ribas de Campos, Palencia)

El origen del Monasterio premostratense de Santa Cruz de la Zarza (Ribas de Campos, provincia de Pelencia) se remontaría a 1176, con el asentamiento de monjes procedentes de Retuerta. Lamentablemente el estado de este complejo medieval es de abandono y semirruina. La iglesia conserva su cabecera de triple ábside y el crucero. Muestra similitudes con la iglesia del vecino monasterio cisterciense de San Andrés de Arroyo. El ábside central es poligonal con contrafuertes en los vértices y ventanales muy apuntados en cada paño. Por su parte, los ábsides laterales son cuadrados. La sala capitular se ha conservado bien y es una estancia notable dentro de este monasterio premostratense. Es un espacio rectangular dividido en nueve tramos mediante cuatro columnas individuales. Las bóvedas son de crucería y sus nervios caen sobre estas columnas y sobre parejas de columnas muy elegantes que se hallan adosadas a los muros. Algunos de los capiteles son historiados, presentando escenas como el combate entre un guerrero y un dragón o entre dos caballeros. Aunque el claustro desapareció, se conserva la fachada de comunicación entre éste y la sala capitular. Tiene una disposición muy clásica románica, con un vano de entrada rodeado por arco doblado de medio punto y ambos lados otros dos arcos bíforos.

Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo (Palencia)

Se sabe que desde siglos altomedievales debió existir aquí un monasterio. Este cenobio fue entregado por el monarca Alfonso VIII de Castilla al abad de Retuerta en 1169. Es el momento en que pasa a formar parte de la Orden de los Premostratenses y, como consecuencia de la tutela regia, comienza a construirse un enorme complejo monacal formado por iglesia, claustro y resto de dependencias. La iglesia es de finales del XII y comienzos del XIII. Está formada por tres naves y sus respectivos ábsides, de los que se conservan dos. Las naves se hallan abovedadas por crucería sencilla y los soportes son típicamente hispanolanguedocianos, es decir cruciformes con dobles columnas en cada frente y otra en cada codillo. Los capiteles son vegetales y de talla muy delicada y bella. Exteriormente, se aprecia lo tardío de la construcción por la planta poligonal de su ábside principal y la hechura gótica de sus ventanales. También es muy destacable la gran espadaña del muro occidental y la portada de tres arquivoltas abocinadas sobre parejas de columnas acodilladas. El piso inferior del claustro data del siglo XIII, disponiendo de arquerías de medio punto y apuntados que son rodeados por otros que los engloban, de perfil ojival. Los soportes son columnas pareadas y decoradas con capiteles y cimacios vegetales.  También es muy vistosa la sala capitular. Tras haber pasado por situaciones críticas de abandono tras la Desamortización de Mendizábal, fue restaurado por el esfuerzo de los enamorados de este estilo en Palencia. En la actualidad, el Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo es la sede del Centro de Estudios del Románico.

Monasterio de San Cristóbal de Ibeas ( Burgos)

La primera referencia histórica del cenobio la encontramos en el año 970, momento en el cual el Abad Obeco compra un molino en el sitio de Ibeas a García y su hija Urraca. Éste hecho solo prueba la compra de un lugar, sin embargo en muchas ocasiones estos lugares son el comienzo de la actividad monástica. La segunda referencia data del 1107 cuando Álvar Díaz y su señora Teresa Ordóñez otorgan una serie de villas, iglesias y bines al monasterio en diferentes sitios de Burgos. A lo largo del siglo XII la mayoría de familias castellanas hicieron donaciones al monasterio que consiguió consolidarse como dominio monástico de Alfonso VII.

En la actualidad se conservan en la planicie donde se ubicaba el monasterio sólo los restos de lo que fue la cabecera del templo. Gracias a los dibujos de Manuel Assas y a documentación bibliográfica sabemos que la iglesia era de planta de salón. Ésta se remataba en su cabecera con tres ábsides al modo del cercano monasterio de San Pedro de Arlanza. Del claustro primitivo han sobrevivido parte de sus muros y dos capiteles, uno que se encuentra en la catedral de Burgos y el otro en una casa particular de San Millán de Juarros, el pueblo donde actualmente se ubica. La cercanía con el monasterio de Silos y su estética tan marcada nos ayudan a imaginar cómo sería la decoración escultórica de sus diversas dependencias.

Monasterio de Bellpuig de les Avellanes (Lleida)

A pesar de que la morfología de este cenobio ha cambiado sustancialmente desde sus comienzos, es importante destacar que fue una de las fundaciones premostratenses con más éxito en la Cataluña medieval. La unión de dos comunidades de monjes fue el origen de este cenobio. La primera y más primitiva de ellas estaba organizada alrededor del monje ermitaño, Joan d’Organyà, en Villanova de les avellanes Este grupo de monjes ermitaños fue constituido en comunidad en 1166 gracias al apoyo de condes de Urgel, Ermengol VII y de su esposa Dolça. La segunda de las comunidades, era una filial del monasterio de Casadieu constituida en el mismo año la cual e se encontraba bajo la protección de Guillén d’Anglesola. Arquitectónicamente la parte más antigua es el Claustro, construido en el siglo XII, del que se conservan sus columnas pareadas sobre arcos con moldura de puntas de diamante y una treintena de capiteles historiados.

Monasterio de Santa María de la Vid (Burgos)

El noble castellano Sancho Ansúrez, nieto del ya mencionado Pedro Ansúrez y Domingo Gómez de Campdespina, ambos estudiantes en París, trabaron allí relación con Norberto de Xant, fundador de la Orden de Prémontré, ingresando en otra fundación suya, la Abadía de San Martín de Laon.

Ver también: Monacato

De regreso a Castilla, Sancho Ansúrez llevó a cabo en 1143 la fundación de la abadía de Retuerta, siendo Domingo Gómez de Campdespina el fundador de Santa María de Monte Sacro, el antecedente del que nos ocupa. Ésta primera fundación no se encuentra en el emplazamiento actual si no a la otra orilla del río Duero. A pesar de no conocer la fecha exacta de su fundación, si conocemos que en 1152 Alfonso VII otorgaba a la comunidad monástica la propiedad de los terrenos de La Vid donde se procedió a erigir la nueva abadía. Del primitivo cenobio no ha subsistido prácticamente nada, a no ser unos escasos restos en la crujía oriental del claustro, en concreto el acceso a la Sala Capitular. Aquí podemos ver algunos capiteles vegetales que apoyan sobre columnas pareadas y entrecruzadas.

Brazacorta (Burgos)

Brazacorta es una aldea ubicada en la esquina suroriental de la provincia de Burgos y se encuentra en la Ruta o Camino del Cid. En Brazacorta existió un monasterio premostratense femenino. Como éstos se subordinaban a los masculinos, no tenía categoría de abadía sino de priorato De aquello se conserva la iglesia, hoy de uso parroquial, con cabecera románica y cuerpo gótico. El ábside románico es semicircular y muestra la parte superior lisa y en la inferior arquerías murales sobre columnas, que recuerdan lejanamente la articulación mural lombarda. Por su parte, el cuerpo de la iglesia, de tres naves, es plenamente gótico…[1] 

La Factoria Historica


[1] Reglas monásticas son las reglas por las que se rigen las órdenes monásticas (lo monástico hace referencia al monacato, la condición de los monjes y sus monasterioshistóricamente fundados en el desierto, en entornos alejados del mundo); pero también otras órdenes religiosas como las órdenes conventuales u órdenes mendicantes (las de losfrailes y sus conventos, históricamente fundados en entornos urbanos, con mayor o menor grado de clausura), y en general se utilizan en la denominada vida consagrada y en las instituciones del clero regular. Las reglas más difundidas son: Regla de San Agustín (también denominada regla agustiniana o regla agustina), de San Agustín (siglo IV-V). Utilizada por la Orden de San Agustín y muchas otras, como lasórdenes militares. Regla de San Benito (regla benedictina), de San Benito de Nursia (siglo VI). Utilizada por la Orden de San Benito (cluniacenses, cistercienses, etc.) Consuetudines Cartusiae (regla cartujana o regla de los cartujos) (1127), la regla de 80 capítulos que fue escrita para la Orden de los Cartujos. Regla de San Francisco (regla franciscana o Regla de los Hermanos Menores), de San Francisco de Asís (1223) utilizada por la Orden Franciscana y otras. Vinaya-pitaka (Cesto de Disciplina (Monástica)). Compuesto unos cuatrocientos cincuenta y cuatro años después de la muerte del Buda Sakyamuni. Utilizado por toda la comunidad monacal budista (Sangha), especialmente por la corriente Theravāda. Un aspecto esencial de las reglas son los denominados votos monásticos. Los más usuales son la tríada de pobreza, obediencia y castidad; aunque algunas órdenes religiosas añaden algún otro; por ejemplo, en la Compañía de Jesús la obediencia especial al Papa (que fue la razón esgrimida para su disolución según lo previsto en la Constitución de la Segunda República Española de 1931); en otras ocasiones se añadía un voto de silencio. El voto de secreto que tenían los Legionarios de Cristo ha sido objeto de particular polémica. Resumir las reglas en lemas produce expresiones lapidarias, como el Ora et labora, de forma completa Ora et labora, Deus adest sine mora (“reza y trabaja, Dios ayuda sin demora”) de San Benito; o el Sit vobis anima una et cor unum in Deum (“Sed un alma y un corazón en Dios”) de San Agustín (además de otros lemas agustinianos de distinta índole -Ama, et quod vis fac o, más propiamente, Dilige, et quod vis fac, “ama y haz lo que quieras” o “creer para entender”, o “la mayor caridad es la verdad”- que caracterizan la espiritualidad agustiniana). 

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