La Segunda Cruzada (1147-1149)

La Segunda Cruzada (1147-1149) fue la segunda gran cruzada lanzada desde Europa. Fue convocada en 1145 en respuesta a la caída del Condado de Edesa el año anterior por las fuerzas de Zengi. El condado había sido fundado durante la Primera Cruzada (1095-1099) por Balduino de Boulogne, Balduino I de Jerusalén, en 1098. Si bien fue el primer Estado Cruzado que se fundó, fue también el primero en caer…

La Segunda Cruzada (1147-1149)

La Segunda Cruzada fue anunciada por El Papa Eugenio III, pero la predica de la Segunda Cruzada la hizo San Bernardo de Claraval. Fue la primera de las cruzadas que fue dirigida por reyes europeos, a saber, Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania, con la ayuda de un número de otros nobles europeos importantes. Los ejércitos de los dos reyes marcharon por separado a través de Europa. Después de cruzar territorio Bizantino en Anatolia, ambos ejércitos fueron derrotados por separado por los turcos Selyúcidas.

La principal fuente histórica cristiana de occidente, Odón de Deuil, y las fuentes cristianas de Siria afirman que el emperador bizantino Manuel I Comneno en secreto entorpeció el progreso de los cruzados, sobre todo en Anatolia, donde se le acusa de haber ordenado deliberadamente a los turcos atacarlos. Luis VII de Francia, Conrado II de Alemania y los restos de sus ejércitos llegaron a Jerusalén y, en 1148, participaron en un ataque desacertado sobre Damasco. La cruzada en el Este fue un fracaso para los cruzados y una gran victoria para los musulmanes. El único éxito de la segunda cruzada llegó accidentalmente cuando las fuerza combinadas de los cruzados flamencos, frisones, normandos, escoceses e ingleses en 1147 viajando desde Inglaterra, por barco, a Tierra Santa se detuvieron y ayudaron a los portugueses en la captura de Lisboa, expulsando a sus ocupantes árabes.

Causa de la Segunda Cruzada

Después de la Primera Cruzada y la menor Cruzada de 1101 había tres estados cruzados establecidos en el Este, El Reino de Jerusalén, El Principado de Antioquía, y el Condado de Edesa. Un cuarto, el Condado de Trípoli, Se constituyó en 1109. El condado de Edesa fue el más septentrional de ellos, y también las más débiles y menos pobladas, como tal, era objeto de frecuentes ataques de los estados musulmanes. El Sitio de Edesa fue un conflicto militar que tuvo lugar entre el 28 de noviembre y el 24 de diciembre de 1144. El sitio finalizó con la captura de Edesa, capital del Condado de Edesa, por Zengi, el atabeg de Mosul y Alepo.

La Predicación de la Segunda Cruzada: San Bernardo de Claraval

La noticia de la caída de Edesa fue traída a Europa por primera vez por los peregrinos a principios de 1145, y luego por las embajadas de Antioquía, Jerusalén y Armenia. El Obispo Hugo de Jabala informó de la noticia a el Papa Eugenio III, que emitió una bula papal Quantum praedecessores el 1 de diciembre de ese año, pidiendo una segunda cruzada.

El Papa encargó a Bernardo de Claraval predicar la Segunda Cruzada y conceder las mismas indulgencias que el papa Urbano II había concedido en la Primera Cruzada. Un parlamento fue convocado en Vézelay en Borgoña en 1146, y Bernardo de Claraval predicó ante la asamblea el 31 de marzo. Luis VII de Francia, Su esposa, Leonor de Aquitania, los príncipes y señores presentes se postraron a los pies de San Bernardo para recibir la Cruz de los peregrinos. Al igual que en la Primera Cruzada, la predicación llevó súbitamente a los ataques a Judíos, Un monje fanático francés llamado Rudolf fue aparentemente inspirador de masacres de Judíos en la región del Rin, Renania, Colonia, Maguncia, Worms y Espira. El monje francés Rudolf alegó que los Judíos no estaban contribuyendo financieramente al rescate de la Tierra Santa.

Las Cruzadas en Portugal y España

A mediados de mayo del 1147 una flota de casi dos centenares de barcos zarpó de Dartmouth en Inglaterra, y se dirigieron hacia Tierra Santa. Este ejército de cruzados, estaba integrado por flamencos, frisones, normandos, ingleses, escoceses y algunos Alemanes y franceses. Ningún príncipe ni rey tomó parte en la cruzada en esta etapa, de hecho, Inglaterra en ese momento estaba en un período de anarquía. Al navegar por la costa portuguesa, el clima los hace parar el 16 de junio en el Puerto de Oporto donde el obispo local les convenció de que siguieran hasta Lisboa para echar una mano al rey Alfonso I de Portugal que quería liberar a la ciudad ocupada por los árabes. Dado que se trataba de una lucha contra los musulmanes, los cruzados accedieron y acordaron ayudar al rey Alfonso I en la tarea de liberar Lisboa. El asedio de Lisboa comienza el 1 de Julio del 1147 y la ciudad cae el 24 de octubre, los cruzados saquearon la ciudad antes de regresarla al Rey de Portugal. Algunos cruzados se establecieron en Lisboa, pero el grueso de la flota cruzada reanudó su curso en febrero 1148 hacia Jerusalén. Casi simultáneamente, otros ejércitos de la Península Ibérica comandados por Alfonso VII de Castilla, ayudaron a García Ramírez, Rey de Navarra, y junto a Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona lograron conquistar Almería el 17 Octubre 1147, y en 1148 y 1149 las ciudades de Tortosa, Fraga y Lérida que volvieron al lado cristiano.

Cruzada de los Alemanes y Franceses

El rey Conrado tenía un gran ejército, provenientes de todo el imperio, tal vez 20.000. Se fue a finales de mayo 1147 y siguió la ruta de la Primera Cruzada por el río Rin hasta el río Danubio. En su compañía estaba el futuro emperador Federico I. Los alemanes llegaron a Constantinopla en septiembre. Habían pasado pacíficamente a través de Hungría, pero en territorio bizantino hubo disputas sobre el suministro y unos pocos incidentes de lucha. Una vez más, los occidentales habían creado una impresión desfavorable de sí mismos, y una vez más los griegos habían parecido indignos de confianza. En Constantinopla se contaban más incidentes, sin embargo, los alemanes aceptaron cruzar el Bósforo con rapidez llegando a Anatolia. El emperador bizantino Manuel I dio guía a los cruzados. En Nicea, Conrado dividió su ejército, enviando la mayor parte de sus combatientes por la costa, en el territorio imperial, mientras que él y la fuerza de combate principal pasó por el interior. Partieron el 15 de octubre y pasó a territorio de Turquía a los pocos días. El ejército de Conrado fue rápidamente emboscado el 25 de octubre de 1147, cuando el ejército estaba cerca de Dorilea en un pequeño río. Ese día los turcos atacaron y masacraron al ejército de Conrado II de Alemania. La Batalla fue una masacre. Los alemanes nunca tuvieron la oportunidad de organizarse para la defensa. Al caer la noche, Conrado huyo a Nicea. Dejó tras de sí toda su campamento y todo su botín, además de casi todos los soldados de su ejército. Los que no murieron fueron vendidos como esclavos por los turcos. La cruzada de Alemania había terminado, Conrado II se encontraba en Nicea cuando en noviembre Luis VII y los franceses llegaron. Después de una consulta, Conrado II aceptó viajar con los franceses Los ingleses y flamencos rezagados en Portugal y Alemania participaron, pero después de la pérdida en Dorilea por parte del ejército de Conrado II de Alemania, esto era ahora esencialmente una cruzada francesa.

Cruzada francesa de Luis VII: Viaje a Jerusalén

Los cruzados franceses partieron de Metz en junio, liderados por Luis, Thierry de Alsacia, Renaut I de Bar, Amadeo III de Saboya, Guillermo VII de Auvernia, Guillermo III de Montferrato, y otros, junto con ejércitos de Lorena, Bretaña, Borgoña y Aquitania. Luis se unió a los cruzados de Normandía e Inglaterra. Siguieron la ruta de Conrado en paz, aunque tuvo un problema en Hungría.

Llegada al imperio Bizantino

Las relaciones ya dentro del territorio bizantino no fueron muy buenas. Algunos franceses se escandalizaron de la alianza de Manuel I con los turcos y exigieron un ataque contra la ciudad de Constantinopla, pero fueron drenados por los delegados papales. Cuando las tropas de Saboya, Auvernia y Monferrato se unieron a las de Luis en Constantinopla, después de llegar por la ruta italiana y cruzar desde Brindisi a Durazzo, el ejército al completo fue trasladado a través del Bósforo hasta Asia Menor. Se vieron entonces reconfortados por los rumores que decían que los alemanes habían tomado Iconio, pero Manuel rechazó conceder a Luis tropas bizantinas e hizo jurar a los franceses que devolverían al Imperio cualquier territorio que reconquistasen. Tanto alemanes como franceses ingresaron en Asia sin ayuda importante de los bizantinos. Los franceses se encontraron con los remanentes del ejército de Conrado II en Nicea, y el propio ConradoII de Alemania se unió a las fuerzas de Luis VII de Francia.

Marcha hacia Jerusalén

Luis llegó a Antioquía el 19 de marzo, después de sufrir una tormenta; Amadeo de Saboya había muerto en el camino hacia Chipre. Luis fue recibido por el tío de su esposa, Raimundo de Poitiers. Éste esperaba que Luis le ayudaría a defenderse de los turcos y que le acompañaría en un ataque para ampliar su reino, pero Luis prefería dirigirse primero a Jerusalén para cumplir su peregrinaje, más que centrarse en el aspecto militar de la cruzada.

Consejo de Acre, Sitio de Damasco y Fin de la Segunda Cruzada

El Consejo de Acre se reunieron en Palmarea, cerca de Acre, una importante ciudad cruzada del Reino de Jerusalén, El 24 de junio 1148. El consejo feudal de Jerusalén se reunió con los cruzados recién llegados de Europa, para decidir sobre el mejor objetivo para la cruzada. La Segunda Cruzada había sido convocada después de la caída del condado cristiano de Edesa en el 1144.

La nobleza de Jerusalén acogió con beneplácito la llegada de las tropas de Europa, y se anunció que un consejo debía reunirse. Después de mucha discusión, se determinó que los cruzados debían marchar contra Damasco. Los cruzados decidieron atacar a Damasco desde el oeste, donde huertos les proporcionaban un suministro de alimentos constante. Llegaron a Daraiya el 23 de julio. Al día siguiente, los musulmanes se prepararon para un ataque constante al ejército cruzado. El 27 de julio los cruzados decidieron trasladarse a la llanura en la parte oriental de la ciudad, que era menos fortificada, pero había poca comida y agua. Los señores cruzados locales se negaron a continuar con el asedio, y los ejércitos no tuvieron otra opción que retirarse a Jerusalén donde se dispersaría el ejército Cruzado poniéndose fin a la Segunda Cruzada

Secuelas de la Segunda Cruzada

La Segunda Cruzada, aunque comenzó bajo los mejores auspicios, tuvo un final infeliz. De la gran muchedumbre que salió de Europa, sólo unos cuantos miles consiguió salvarse de ser aniquilada en Asia Menor a manos de los turcos. Luis VII de Francia y Conrado II de Alemania, con los restos de sus ejércitos, hizo un ataque conjunto a Damasco, pero tuvo que levantar el sitio después de unos días poniendo fin a la cruzada. Un cronista de la expedición comentó, “que prácticamente no logró nada, los que regresaron a casa sin gloria.” La fuerza de tanto los franceses y la división alemana de la expedición se perdió en el Asia Menor y la cruzada no logró nada. En última instancia, estos fracasos llevarían al futuro colapso del Reino de Jerusalén, sitio y caída de Jerusalén en 1187, que sucumbiría ante las fuerzas musulmanas comandadas por Saladino, lo que posteriormente provocaría la Tercera Cruzada al final del siglo XII…

La Factoria Historica

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