John Ronald Reuel Tolkien, El Señor de los Anillos

El Señor de los Anillos es una creación literaria del sudafricano John Ronald Reuel Tolkien en una etapa comprendida entre 1937 y 1949, publicada en el Reino Unido en 1954 y entrada en España en 1978 traducida por Luis Domènech, Matilde Horne y Rubén Masera. Su historia se desarrolla en la Tercera Edad del Sol de la Tierra Media, un lugar ficticio poblado por hombres y otras razas antropomorfas como los hobbits, los elfos o los enanos, así como por muchas otras criaturas reales y fantásticas. La novela narra el viaje del protagonista principal, el hobbit Frodo Bolsón, para destruir el Anillo Único y la consiguiente guerra que provocará el enemigo para recuperarlo, ya que es la principal fuente de poder de su creador, el Señor oscuro Sauron…

El Señor de los Anillos

El libro está dividido en tres partes por cuestiones editoriales en, La comunidad del anillo, La dos Torres y El retorno del Rey, que en un momento debía ser la continuación del El Hobbit, pero que argumentalmente era más una continuación del Silmarillion, obra que relata los acontecimientos de los Días Antiguos y en la que se construye toda la trama del legendarium que creó J. R. R. Tolkien. La Primera Edad del Sol es la edad de los elfos, mientras que la Segunda es la del ascenso de los hombres de Númenor, dúnedain, y su posterior caída, pero también es la de la construcción de una cultura netamente humana, con sus limitaciones, en una tierra permanentemente jaqueada por el mal. Por eso, en la Tercera Edad del Sol, esa cultura se va adueñando de la Tierra Media y la transforma en un lugar donde, una vez vencido el mal, los hombres encuentran su verdadera dimensión: J. R. R. Tolkien la llama «Edad de los hombres» y «el fin de los Días Antiguos».

El Señor de los Anillos

El Señor de los Anillos es, en este sentido, una metáfora que implica la culminación de un largo proceso que da origen a la humanidad actual, con toda su carga mítica pero también histórica. La creación de mundo, la implantación del mal como modelo de dominación absoluto y su continuidad a través de las edades, la lucha de los elfos y su alianza con los edain por conservar la tierra de Beleriand, la derrota del primer Señor oscuro Morgoth y el ascenso de su mano derecha Sauron, el ascenso y caída de Númenor, la construcción de los Anillos de Poder, la instalación de los reinos númenóreanos en la Tierra Media y, finalmente, la derrota de Sauron, están plasmados en El Silmarillion como un contexto que sustenta la épica del hobbit Frodo Bolsón y la Compañía del Anillo. Si El Silmarillion es un relato de un proceso histórico-mítico, en El hobbit se narra un acontecimiento de ese proceso. Este no es un mero hecho histórico, es nodal y significativo; porque en la obra se conoce cómo aparece el Anillo Único entre los hobbits. Una inocente historia para niños, aunque fundada en el legendarium, se convierte en el elemento desencadenante del fin de la Tercera Edad del Sol. Fortuitamente y en el marco de un viaje para rescatar un tesoro de la mano del dragón Smaug, el hobbit Bilbo Bolsón se convierte en Portador del Anillo. Allí J. R. R. Tolkien, al adaptar esa obra infantil a El Señor de los Anillos, delinea la cultura, y por ende el temple, que llevará a Frodo a ser el protagonista principal del cierre del proceso iniciado en los Días Antiguos.

El Señor de los Anillos fue desarrollado por su autor como una exploración personal de sus intereses en filosofía, religión, particularmente el Catolicismo Romano, cuentos de hadas y mitología, especialmente la nórdica, pero también fue decisiva la influencia de los efectos de su servicio militar durante la Primera Guerra Mundial. J. R. R. Tolkien creó un completo y detallado universo de ficción (Eä) en el que fue establecido El Señor de los Anillos y muchas partes de dicho mundo están influenciadas por otras fuentes, como él admitió abiertamente.

Tolkien describió El Señor de los Anillos a su amigo, el jesuita inglés Robert Murray, como un trabajo fundamentalmente religioso y católico, de manera inconsciente al principio, pero de forma consciente durante la revisión. Hay muchos temas teológicos subyacentes a la narrativa, incluyendo la batalla del bien contra el mal, el triunfo de la humildad sobre el orgullo y la actividad de la gracia divina. La novela incluye también temas en los que se incorporan la muerte y la inmortalidad, la misericordia y la piedad, la resurrección, la salvación, el arrepentimiento, el sacrificio, la voluntad, la justicia, el compañerismo, la autoridad y la curación. Además, la oración del Padre nuestro «No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal» estuvo presente en la mente de Tolkien cuando describió la lucha de Frodo contra el poder del Anillo Único. Sin embargo, el propio autor afirmó que durante la revisión de la obra eliminó toda referencia a la religión, ya que quería que los elementos religiosos quedaran absorbidos en la historia y el simbolismo aunque con la historia de Aragorn se denota la historia del mesías judeocristiano de la vuelta del mesías al Reino donde La Edad del hombre se vuelve a su plenitud metafísica.

Los temas religiosos no cristianos también tienen fuertes influencias en la Tierra Media, siendo las mitologías del norte de Europa las influencias más conocidas. Sus enanos están basados en aquellos que aparecen en la mitología nórdica y muchos personajes recibieron nombres de ella misma: Thorin Escudo de Roble, Dwalin, Balin, Kíli, Fíli, Bifur, Bofur, Bombur, Dori, Nori, Ori, Óin, Glóin, Thráin, Thrór, Dáin, Náin y Durin fueron tomados por Tolkien de Edda poética, una colección de poemas escritos en nórdico antiguo, y más concretamente de Völuspá, el primero de ellos. También el nombre de Gandalf está tomado de dicha obra, pero su figura está particularmente influida por la deidad Odín, en su encarnación como Vegtamr, un anciano de larga barba blanca, con un sombrero de ala ancha y un bastón de caminante; Tolkien afirmó que concibió a Gandalf como un «caminante odínico». El Señor de los Anillos tiene un argumento subjetivo y harmonioso, pero también hay otras influencias como son la guerra entre la naturaleza y la industria inspirados en la infancia de Tolkien en Sarehole y Birmingham, especialmente la Comarca de los hobbits, que era, en palabras del mismo Tolkien, «una parodia de la Inglaterra rural», inspirada por la idílica ideología de la Alegre Inglaterra, que se basa en un modo de vida pastoril que los habitantes de Inglaterra habrían disfrutado en algún punto entre la Edad Media y el comienzo de la Revolución industrial, donde el mismo anillo representaría la tecnología que ha podido corromper a los hombres.

La aceña de Sarehole, hoy día convertido en un museo, fue la inspiración para la fábrica construida por los hombres de Saruman en sustitución del molino de la familia Arenas, y la cercana reserva natural de la turbera de Moseley sirvió probablemente de inspiración para el Bosque Viejo. La industrialización de la Comarca está basada en el testimonio de Tolkien sobre la extensión de la Revolución Industrial en Warwickshire durante su juventud y, especialmente, las consecuencias deletéreas que provocó. Otros de estos lugares que influyeron a Tolkien son las torres victorianas de Edgbaston Waterworks y Perrott’s Folly, bajo cuya sombra vivió durante su orfandad e inspirarían las imágenes de las torres oscuras de Orthanc y Minas Morgul.

Otras influencias son El poema épico anglosajón Beowulf que es otra de sus principales fuentes. A Tolkien le gustaba mucho esta obra e incluso hizo una traducción y una interpretación sobre ella, encontrada años después de su muerte. El pueblo de Rohan, su cultura, organización social, características físicas y carácter, con la excepción de su vínculo con los caballos, están inspirados en los míticos pueblos anglosajones de Beowulf. Su lengua, el rohírrico, está inspirada en el anglosajón y algunos de nombres de los rohirrim derivan directamente de éste, por ejemplo Éomer, «famoso en el mundo de los caballos», y Éowyn, «orgullo de los caballos».

El Macbeth de William Shakespeare es otra de las influencias de Tolkien. La destrucción de Isengard por parte de los ents se inspiró en el acto V de la obra, donde el bosque de Birnam ataca el castillo de Dunsinane. Éste hecho sorprendió a Tolkien cuando, en su época de colegial, acudió a la representación de Macbeth; sin embargo, quedó decepcionado al descubrir que eran hombres camuflados con ramas y no el bosque quien se movía. De este modo, en su obra decidió que los árboles fueran de verdad a la guerra como criaturas reales.  Además, la forma de andar y hablar del ent Bárbol está inspirada en su amigo, el también escritor C. S. Lewis. En una misma influencia procesada por Tolkien se ha dicho en numerosas ocasiones que el mismo Tolkien también tomó prestados elementos de la saga Völsunga, base de la serie de óperas de Richard Wagner titulada El anillo del nibelungo; especialmente, se ha dicho que el Anillo Único está influido por un mágico anillo de oro, el Andvarinaut. Sin embargo, en una carta que Tolkien escribió a la editorial George Allen & Unwin en la que criticaba el comentario que se había introducido para la traducción al sueco de la novela y en la que se hacía referencia a estas influencias, les decía que la única semejanza entre su anillo y el Andvarinaut era que ambos «eran redondos» y concluía con que la saga escandinava «no tiene absolutamente nada que ver con El Señor de los Anillos».

John Ronald Reuel Tolkien

Una influencia más de Tolkien se puede ver en las propias batallas del Señor de los Anillos ya que fue un hombre que vivió las dos Guerras Mundiales, una la primera, enrolándose en el ejército Británico con la graduación de teniente segundo, especializado en lenguaje de signos, en el 11º batallón de los Lancashire Fusiliers, Fusileros de Lancashire, que fue enviado a Francia en 1916. Tolkien sirvió como oficial de comunicaciones en la batalla del Somme hasta que enfermó debido a la denominada «fiebre de las trincheras» el 27 de octubre, siendo trasladado a Inglaterra el 8 de noviembre. Muchos de sus compañeros de su unidad, así como muchos de sus más cercanos amigos, murieron en la guerra y eso le llevó a sus convencimientos pacifistas. Ya cerca del final de la Segunda Guerra Mundial declaró que los Aliados no eran mejores que los Nazis y que se comportaban como orcos en sus llamadas a una completa destrucción de Alemania.

En algunos fragmentos de las Cartas a Christopher, su hijo, Tolkien deja ver la amargura e inutilidad humana que le provoca la guerra, y compara hechos reales con los de sus libros: «…estamos intentando conquistar a Sauron con el Anillo. Y, según parece, lo lograremos. Pero el precio es, como lo sabrás, criar nuevos Saurons y lentamente ir convirtiendo a Hombres y Elfos en Orcos». Se horrorizó por los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, refiriéndose a los científicos del Proyecto Manhattan como «físicos lunáticos» y «constructores de Babel». También escribió: «[…] no conozco nada sobre el imperialismo británico o americano en el Lejano Oriente que no me llene de dolor y repugnancia […]». Atrás quedan las acusaciones de racismo, Tolkien escribió una historia que abraza la amistad y la superación, una historia escrita por seres puros como los hobbits en la que encarna una verdad metafísica cristiana, la que el mismo Jesús le decía a sus discípulos, que para encontrar el reino, había que tener el corazón y el alma de un niño, el reino de Aragorn..

La Factoria Historica

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Garth, John (30 de diciembre de 2003) (en inglés). Tolkien and the Great War: The Threshold of Middle-earth. Londres: HarperCollins. ISBN 0-00-711952-6; Grotta, Daniel (enero de 1982). J. R. R. Tolkien: el arquitecto de la Tierra Media. trad. Soledad Silió. Barcelona: Planeta. ISBN 978-84-320-3615-6; Carpenter, Humphrey (junio de 1993). Las cartas de J. R. R. Tolkien. col. Christopher Tolkien, trad. Rubén Masera. Barcelona: Minotauro. ISBN 978-84-450-7121-2; Tolkien, Priscilla; Tolkien, John (3 de enero de 1992) (en inglés). The Tolkien Family Album. Houghton Mifflin. pp. 96. ISBN 978-0395599389; Carpenter, Humphrey (abril de 1990). J. R. R. Tolkien, una biografía. trad. Carlos Peralta. Barcelona: Minotauro. ISBN 978-84-450-7157-1.

 

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