El Motín de Esquilache‏

La muerte sin descendencia de Fernando VI en 1759 hizo recaer en su medio hermano Carlos el trono de España, dejando con pena la corona del reino de Nápoles y Sicilia a su tercer hijo…

 El Motín de Esquilache‏

Por Vir Covi

Carlos III intentaría modernizar la sociedad española en la tendencia de la Ilustración propia de su tiempo con la ayuda de un grupo de ministros entre los que se encontraba el italiano Marqués de Esquilache, mano derecha y Ministro de Hacienda, cuyo programa de reformas necesitó de grandes ingresos que se consiguieron con métodos como la creación de la Lotería Nacional o el aumento de impuestos. Por otro lado liberalizó el comercio de cereales, pero la especulación de los acaparadores unida a las malas cosechas de los últimos años hizo que se dispararan los precios de los productos de primera necesidad, algo insufrible para las clases más humildes, a la vez que en su intento de situar Madrid (hasta entonces la capital más mugrienta y taciturna de Europa) a la altura de las capitales europeas, ordenaba la iluminación y pavimentación de las calles además de la creación de jardines, por lo que cuando en 1776 quiso regular hasta la manera de vestir de los madrileños publicando un edicto que prohibía el uso de la capa larga y el sombrero de ala ancha con el pretexto de que favorecía la delincuencia bajo pena de multa y cárcel, la reacción de los ciudadanos fue arrancar los bandos y pegar en su lugar carteles injuriosos contra Esquilache, quien lejos de sobrecogerse ordenó a los soldados y autoridades que cumplieran tajantemente la orden, comenzando pequeñas revueltas que desembocaron en un motín en la mañana del Domingo de Ramos.

Alrededor de 2.000 personas, armadas con sables y fusiles, se dirigieron enfurecidas hacia la mansión de Esquilache, la famosa y misteriosa Casa de las Siete Chimeneas (hoy Ministerio de Cultura), donde saquearon su surtida y abastecida cocina, tras lo que se encaminaron al Palacio Real. Allí un sacerdote actuando como mediador hizo llegar al rey una lista con las exigencias del pueblo, entre las que se encontraban el destierro de los ministros extranjeros y la derogación de la orden de vestimenta, lo que el rey se comprometió a cumplir desde los balcones, regresando la turba a sus casas y volviendo la calma a la ciudad.

Sin embargo el monarca, intranquilo, partió hacia Aranjuez con su familia volviendo la agitación, pues los ciudadanos temían que estuviera reuniendo un ejército para someterles, lo que obligó al rey a cumplir sin demora su promesa.

Esquilache, con gran pesar del monarca, partió inmediatamente al destierro y fue sustituido por el Conde de Aranda quien consiguió que desaparecieran las problemáticas capas largas y sombreros de ala ancha de una manera muy hábil: disponiendo que fuera la vestimenta oficial de los verdugos, con lo que ninguna persona respetable quiso llevarlos de allí en adelante.

Aunque los comienzos de Carlos III fueron convulsos pasaría a la historia como «el mejor alcalde de Madrid» por sus esfuerzos por renovarla y engrandecerla con monumentos como la Puerta de Alcalá y obras como el Museo del Prado. Murió 22 años después, estallando a los pocos meses la Revolución Francesa, lo que convirtió el reinado de su apático y desidioso hijo Carlos IV en un periodo mucho más conservador.

La Factoria Historica

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s