La Batalla de las Termópilas

Una de las polis griegas más importantes de la antigüedad junto con Atenas y Tebas, ciudades que promovían la educación retórica, fue la diferente Esparta, conocida por su férrea disciplina que le llevaba a practicar una rígida eugenesia, pues nada más nacer, los bebés eran examinados para determinar si estaban sanos. De no ser así eran considerados una boca inútil y arrojados por un barranco..

La Batalla de las Termópilas

En la sociedad espartana los niños eran arrancados de sus familias a los 7 años, cuando pasaban a vivir en unidades militares infantiles en la extrema dureza, todo para criar guerreros perfectos preocupados solo por el bien del estado y donde aprendían por encima de todo a obedecer ciegamente a sus superiores, reducir al mínimo los sentimientos y hacer de los espartanos los soldados más temidos de Grecia. La expansión griega por el Mediterráneo a partir del siglo VI a.C. les llevó a establecer ciudades en Asia donde, aunque estaban en territorio controlado por los persas, tenían gran autonomía, pero los griegos, que querían libertad absoluta, se sublevaron. El rey persa Darío I juró castigar a todos los implicados a la vez que vio una oportunidad de expandir su imperio, y así fue como comenzaron las Guerras Médicas (que reciben este nombre porque los griegos utilizaban como sinónimo los términos “persa” y “medo” aunque Media era un región diferente).

Representación artística

La Batalla de las Termópilas o “Fuentes Calientes”, por los manantiales que todavía hoy existen y que según la leyenda se caldearon cuando Heracles se sumergió en sus aguas mientras moría abrasado, fue una contienda que se desarrolló en el marco de la II Guerra Médica y que enfrentó a una alianza de ciudades griegas lideradas por Esparta y el temible ejército persa llamado “Los Inmortales” en el verano del 480 a.C. La ruta exigía que las tropas invasoras atravesaran el estrechísimo desfiladero de las Termópilas de apenas 10 metros de ancho y 90 de caída, paso ineludible entre el norte y el sur de Grecia, y aunque por cada guerrero griego había 40 persas, una pequeña fuerza de expertos en la lucha cuerpo a cuerpo comandada por Leónidas bloqueó el camino, cuya estrechez anulaba la diferencia numérica, pero ocurrió que un traidor mostró a los invasores una ruta alternativa. Leónidas, sabiendo que una pelea en campo abierto sería una masacre hizo regresar a sus casas a la mayoría del ejército permaneciendo 300 luchadores espartanos preparados física y psicológicamente para morir, sucumbiendo de forma heroica todos ellos no sin antes arrojar al vacío a miles de persas, que a pesar de que en esta ocasión vencieron, serían derrotados un mes más tarde en el combate naval de Salamina, y aunque todavía habría una III Guerra Médica, los griegos consiguieron expulsarles definitivamente de Europa poniendo fin al sueño persa de expandirse y conquistar su mundo.

Desayunad bien que esta noche cenaremos en el Hades” Leónidas

Enlace directo: Los Persas

La Factoria Historica


[1] Historia de la Grecia Antigua. Salamanca: Universidad de Salamanca, 1998. ISBN 84-7481-889-3; Historia antigua de Grecia y Roma. Edición coordinada por Francisco Javier Fernández Nieto. Valencia: Tirant lo Blanch, 2005. ISBN 84-8456-461-4

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