Amigo Ted, un hombre corriente

No quiere morir, a los guardas les ha costado sacarle de la cárcel, muchos esperan su muerte, verle como se fríe en aquella silla de Oldsparky, donde pasará sus últimos suspiros de vida después de años de juicios y unas 100 víctimas a sus espaldas, unas 36 oficiales, aunque años después de su muerte seguirán apareciendo víctimas de su sangrienta vida, es Theodore Robert Cowell, más conocido como Ted Bundy. Recuerda Ted que un día fue un hombre vulgar, pero a la vez, sin sentirse perteneciente a la sociedad que le rodeaba. Nació un 24 de Noviembre de 1946 en Vermont en la ciudad más grande del estado, Burlington, que es la capital del condado de Chittenden. Tiene una población actualmente de 38,889 habitantes, constituyendo una de las áreas metropolitanas más pequeñas de la nación. El área urbanizada consiste en las ciudades de Burlington, South Burlington y Winooski; los pueblos de Colchester, Essex y Williston y la pequeña aldea de Essex Junction. Los padres de Ted eran Louise Cowell y un hombre de las fuerzas aéreas llamado Lloyd Marshall, del que Ted jamás tuvo noticias, ese era el mundo de Theodore Robert en sus inicios…

Amigo Ted, un hombre corriente

Una vez Louise tuvo a su hijo se fue a vivir con sus padres, abuelos que engañando al niño, se hicieron pasar por los padres de Ted haciéndole ver que su madre era su hermana mayor. Cuando Ted tiene la edad de 4 años, él y su madre abandonan el hogar de sus abuelos y se dirigen a Tacoma Washington a vivir con otros parientes. Tacoma es una ciudad portuaria de tamaño medio perteneciente al condado de Pierce, estado de Washington. Se asienta en una península rodeada por el Océano Pacífico, a unos 51 kilómetros de Seattle y a 50 de la capital del estado. La ciudad de Tacoma adoptó su nombre debido al cercano Monte Rainier, el cual fue originalmente llamado Monte Tacoma o monte Tahoma. Es conocida como la “Ciudad del Destino” porque el área se eligió como terminal del ferrocarril del norte del Pacífico a finales del siglo XIX. Aquí se elaboran metales primarios, madera, productos derivados del papel, productos químicos y alimentos procesados y más al norte se encuentra el Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma. Es en Tocama donde la madre de Ted se enamora de un cocinero de la ciudad llamado Johnnie Culpepper Bundy con el cual en Mayo de 1951 después de una relación más o menos estable, la pareja finalmente se casa, tomando Ted el apellido Bundy. Louise y Johnnie tuvieron cuatro hijos más y aun cuando Johnnie quiso tener una relación con Ted de normalidad, de padre e hijo, éste se fue haciendo cada vez más solitario, incapaz de socializarse y crear vínculos afectivos con nadie. Ted mira la silla, sabe que dentro de unos momentos morirá y será un problema menos para el mundo, un mundo que le odia, aunque a él no le importa ya que en verdad, nunca sintió nada..

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Ted Bundy

En el libro ‘Ted Bundy: Conversations with a Killer‘ de los autores Stephen G. Michoud y Hugh Aynesworth, establecen que el joven Ted era incapaz de relacionarse satisfactoriamente con los demás. Que no entendía la necesidad de la gente por hacerse amigos, de dejarse querer. En realidad por alguna barrera psicológica ya infranqueable, no le interesaba formar lazos de amistad con otras personas. Actuaba como el resto, pero en el fondo dudaba de sí mismo, y del mundo, en su escuela la Woodrow Wilson High School donde si bien no era el más brillante de los alumnos, sacaba buenas notas, en esos tiempos el joven Ted ya era tratado de manera diferente, ya que era distinto a los demás y él lo intuía. En la educación media superior Ted se convirtió en un adolescente dinámico y popular. Sus calificaciones eran buenas y todo marchaba más o menos bien, aunque no salía mucho con mujeres se le consideraba un sujeto atractivo y de excelentes maneras. Sus intereses giraban completamente en actividades extraacadémicas, como el esquiar y la política, que le provocaban pasión y alguna vez en su vida estuvo involucrado en ella de alguna manera…Ted sabe que una vez atado a la silla eléctrica le colocarán un electrodo en la cabeza y otro en la pierna izquierda, puntos entre los cuales discurrirá la electricidad atravesando su cuerpo. Sabe que la aplicación de la electricidad se suele hacer en dos fases. Primero se aplica un voltaje de aproximadamente 2000 V con el propósito de vencer la resistencia eléctrica de la piel, descarga que, se supone, le dejará inconsciente. Una vez conseguido el paso de la corriente el voltaje se desciende, para evitar la combustión del cuerpo, hasta una intensidad de aproximadamente 8 A a pesar de lo cual es habitual un calentamiento hasta los 59 ºC lo que le provocará severos daños en sus órganos internos, eso no le consuela…Es en esta época donde se insiste que comenzó su carrera criminal empezando por lo pequeño, robos aquí y allá en tiendas, estafas de poca importancia, voyerismo… Pero para un criminal serial, por algo se empieza, solo falta el desencadenante de su monstruo interior. Al paso del tiempo la personalidad de Ted se transformará, de ser tímido y reservado a ser un sujeto más dueño de sí mismo y dominante. A la par de esta evolución en su trato, irían in crescendo las manifestaciones sociópatas como el robo algunas casas, habitaciones y el allanamiento de morada. Sabemos que un criminal serial es por definición manipulador y mentiroso. La gente de su círculo cercano jamás tuvo oportunidad de interpretar todas las señales que emitía Ted, un hombre joven en apariencia normal…

Le sientan en la silla y le atan con unos cordajes de cuero, de color marrón, Ted mira enfrente, está tensionado mientras le ponen la corona que le freirá los sesos, intenta respirar pero no puede, en ese momento recuerda a sus víctimas, sin poder recordar a la primera, tenía solo 15, ella 8 años.. Lo que solamente comenzó como un hecho malvado se convirtió en una secuencia atroz de crímenes ¿Cuál fue el desencadenante? Es en la primavera de 1967 cuando entabla la relación amorosa con una chica que cambiaría su vida entera. La muchacha, californiana, era el sueño hecho realidad que Ted había imaginado toda su vida; inteligente, hermosa, sofisticada y de buena familia ¿qué más podía pedir? Sin embargo aunque la muchacha lo amaba, no era este amor de la misma magnitud que el de él hacia ella. En 1969, año en que se gradúa la muchacha decide terminar la relación con Ted puesto que veía enormes huecos en su personalidad, principalmente la falta de dirección y objetivos claros en su vida. Ted nunca se recuperaría de aquella relación con aquella muchacha que se convirtió en toda una obsesión para él e intentaría seguir en contacto con ella escribiéndole cartas, aunque ella no cambiaba por el momento de decisión… Según The Stranger Beside Me de la autora Ann Rule fue la causa de la ruptura de Ted con su anterior relación por la que dejaría los estudios, pero de alguna manera tiempo después rehizo sus asuntos y se reinscribió en la universidad de Washington, una de las universidades públicas más grandes de los Estados Unidos. También, la Universidad de Washington es la número 41 entre las universidades estadounidenses y está entre las mejores universidades en medicina, enfermería, ingeniería, derechos, y oceanografía de Norteamérica, esta vez en la carrera de psicología. En dicha materia era brillante y era tenido en buena consideración por sus profesores. Es en esta época cuando inicia un romance con Elizabeth Kendall, que en verdad se llamaba Meg Anders, que duraría aproximadamente 5 años. Ella venía de un divorcio reciente y tenía una pequeña hija, y en Ted veía un excelente partido. A pesar de que intuía que él no la amaba tanto y de que ante la idea del matrimonio su respuesta era negativa -pues aún tenía muchas cosas por lograr antes de casarse según Ted- y a pesar de que sospechaba que mantenía relaciones con otras mujeres, guardaba la esperanza de que cambiaría para bien y que finalmente sentaría cabeza al lado de ella y su hija. Pero nada de esto iba a ocurrir, Elizabeth Kendall desconocía de la pasada relación de Ted con la californiana y que aún mantenían comunicación entre ellos a pesar de la ruptura. Del 69 al 72 todo iba en la dirección deseada, Ted enviaba solicitudes de admisión a varias escuelas de derecho y estaba involucrado en actividades comunitarias, hasta obtuvo una condecoración de la policía de Seattle por salvar a un pequeño de 3 años de morir ahogado.

El joven Ted estaba involucrado con figuras importantes del partido republicano y es en un viaje de trabajo a California en 1973 que se reencuentra con su antigua novia, que era sanfriscana. Al verlo la muchacha queda impresionada por el enorme cambio experimentado por Ted y el tema del matrimonio salió a flote en varias de los encuentros amorosos que ambos sostuvieron en el verano e invierno. Ante estos cortejos la chica cayó de nuevo enamorada de Ted pero repentinamente este la abandonó. Es en el Febrero de 1974 que Ted consuma la venganza no devolviéndole ninguna llamada más a la muchacha. De hecho ella jamás volvió a saber nada de Ted, y comienza el killing spree de la infamia ya que la mayoría de las víctimas de Ted serían en lo sucesivo mujeres atractivas, blancas, de cabello negro lacio y peinado por la mitad, como la chica californiana, que se llamaba Leslie… Ted escucha voces, no sabe si son aplausos, pero las otras, las voces de su interior se apagan, no estaba loco, simplemente era un monstruo, un monstruo de la vida real, un depredador…La labor de Ted empezó a insinuarse en 1972. Haciendo el amor con un ligue casual, le presionó en el cuello con el brazo y siguió apretando hasta que su pareja tuvo dificultades para respirar. Ella gritó, pero él no reaccionó, no retiró el brazo hasta después de alcanzar el clímax, según la mujer; al parecer, no se dio cuenta de lo que hacía. A los pocos meses de aquel incidente, empezó a asfixiar a su amante mientras hacían el amor, experimento al que ella puso fin después de que él empezara a estrangularla, como en un trance. Poco después, poco a poco su instinto de sangre se acentúa, Ted siguió a una mujer que acababa de salir de un bar y se había adentrado en un callejón oscuro. Encontró Ted un grueso listón para madera en un callejón y la adelantó a buen paso, ocultándose en un lugar en el que creía que sus caminos se cruzarían; pero, para su decepción, ella entró en su casa antes de tropezarse con él. Excitado por las expectativas que le había deparado esta experiencia, Ted empezó a seguir a otras mujeres, y finalmente golpeó a una con una porra mientras buscaba nerviosa las llaves delante de la puerta de su casa. La mujer lanzó un grito y cayó al suelo; presa de pánico por la gravedad de lo que había hecho, Ted huyó corriendo. Con el tiempo, dominó la técnica y el miedo lo suficiente como para convertirse en un asaltante eficaz..

El 4 de Enero de 1974 Ted dominaba la técnica, era un cazador con olfato, entra al cuarto de Joni Lenz de 18 años estudiante de universidad, la observa dormida, se pone encima de ella y la golpea con una palanca metálica, una y otra vez, salpicando la sangre en la cara de Ted, inclusive remueve una pieza de la cama de la víctima y la agrede sexualmente con la misma metiéndosela en su vagina de forma brutal. Al día siguiente la mujer es encontrada en un charco de su propia sangre. Sobrevive pero con daño cerebral permanente, el sadismo de Ted es insaciable, detenerse es imposible. La siguiente víctima fue Lynda Ann Healy 21 años, estudiante de psicología en la Universidad de Washington. Es el 31 de Enero de 1974 cuando Ted logró colarse a su dormitorio, la vigila, la estudia, su instinto le hace que la golpee hasta dejarla inconsciente. Ted deja Unos segundos de espera, mira su obra, la viste con unos jeans y una playera para luego envolverla en una sábana, y la decapita encontrando la policía sus restos un año después en unas montañas cercanas. La noche de su desaparición sus vecinos de cuarto nada pudieron escuchar así que nadie notó la ausencia de la muchacha hasta el día siguiente que sonó el despertador y el teléfono. Finalmente los padres se preocuparon ante la ausencia de Lynda pero la policía no fue capaz de establecer que algún grave crimen hubiera sido cometido así que no se tomaron mayores muestras ni estudios del escenario del crimen. Durante la primavera y verano de ese año, bajo similares circunstancias seguían desapareciendo jovencitas universitarias todas ellas mujeres hermosas, de cabello a los hombros lacio y de color oscuro, Ted no podía ni quería detenerse, era una obsesión, un impulso, soy un animal, un lobo, rechazado por su camada por estar comprometido con la sangre, no hay mayor lazo de unión… Al menos 8 víctimas se contabilizaron hasta que Ted se atrevió a atacar a plena luz del día. La policía entretanto comenzó la investigación y los testimonios apuntaban hacia un hombre a quien se identificaba por ‘Ted’ que solicitaba la ayuda de jovencitas que veía pasar. Se le veía en apuros cargando libros pues traía un brazo enyesado o con un cabestrillo. Otras veces también se le vio en problemas para echar a andar su viejo VW. En otras ocasiones fue visto merodear el sitio donde habían desaparecido dos muchachas, así que la policía ya tenía varias pistas de quien podría ser el responsable de los crímenes. En Agosto de 1974 en el parque del lago Sammamish, fueron hallados los restos de dos muchachas desaparecidas en Julio pasado. Fue notable el hecho de que fueran identificadas las victimas por la escasez de pistas: mechones de cabello de diferentes colores, una quijada, dos cráneos y cinco huesos de pierna fue todo lo rescatado del parque. Se concluyó que dichos restos pertenecieron a Janice Ott y Denise Naslund, ambas desaparecidas a plena luz del día el 14 de Julio. Los últimos testigos en ver con vida a Janice Ott fue una pareja que vieron a un hombre platicar con la muchacha, de lo cual escucharon que el sujeto, por cierto bien parecido, necesitaba ayuda para cargar su bote al carro pues tenía un brazo enyesado a lo cual la mujer accedió sin ningún problema.

Denise Naslund pasaba el día con su novio y amistades cuando fue al baño del parque para no regresar jamás. Igual que con Janice Ott, se apareció un hombre solicitando ayuda a un par de mujeres para cargar su bote al auto, pero estas dijeron que no podían ayudarlo, caso contrario a Naslund que no podía negarse a ayudar a un hombre con un brazo enyesado. Fue este gesto de amabilidad el que le costó la vida a la muchacha. Ted contaba con una ventaja sobre la policía y era que su aspecto podía cambiar enormemente con solo ajustar el estilo de peinado y por dejarse o rasurarse la barba. Sus rasgos físicos lo hacían un hombre bien parecido pero que no llamaba demasiado la atención por lo que era muy difícil seguirle la pista, era un hombre corriente. Para seguir matando se fue al estado de Utah, en ese lugar se despachó a la hija del sheriff local, Melissa Smith el 18 de Octubre de 1974 y días después a Laura Aimee cuyo cuerpo fue localizado en las montañas Wasatch. El cuerpo mostraba huellas de haber sido golpeado en la cabeza con la clásica cuña de metal, había sido violado y sodomizado. La policía estableció que había sido asesinada en otra parte puesto que no había señales de sangre de la víctima en lugar del hallazgo. La policía del estado comenzó una frenética búsqueda del asesino, pero la similitud en el modus operandi los hizo contactar a los oficiales de Washington con quienes conjuntamente acumularon evidencias hasta publicar un sketch con la probable apariencia del asesino..

Gracias al retrato una amiga cercana de Elizabeth Kendall, nombre que era un pseudónimo, identifica al probable asesino como Ted de quien tenía muy mala impresión, pero dejando de lado eso simplemente el parecido era innegable y así se lo hizo saber a su amiga, que irónicamente estaba al tanto de los crímenes y escribía regularmente reportajes acerca del asesino y los asesinatos. De hecho Kendall se llegó a convencer de que su novio podía ser el asesino pues muchas claves apuntaban directamente hacia él. El parecido de Ted con el sketch de la policía, el hecho de que manejaba un VW sedán como el asesino y que había visto en su departamento muletas a pesar de que él no se había lastimado nunca. Dada la situación, llamó de manera anónima a la policía sugiriendo que su actual novio pudiera tener algo que ver en las muertes y a pesar de que facilitó fotos recientes de Ted a la policía, los testigos fallaron al tratar de hacer la correspondiente identificación. La policía desechó esa pista para enfocarse en otros reportes. Y la atención hacia Ted se disipó hasta algunos años después. Mientras tanto el depredador dejaba la técnica en desuso, se confiaba más y más en su estrategia de pasarse de un estado a otro para evitar que la policía descubriera alguno de sus patrones y así sus intentos y avances eran cada vez más burdos y arriesgados al grado de que las víctimas no caían ya tan fácilmente, convirtiéndose algunas de ellas en útiles testigos que más tarde harían posible la captura de Ted. El 8 de Noviembre de 1974 el caso dio un giro de 180 grados cuando Ted deja escapar con vida a Carol DaRonch. Merodeando una tienda de libros, Ted elige como víctima a la chica de 18 años y con engaños se hace pasar por un oficial de la policía de apellido Roseland y le cuenta la historia de que alguien trató de robar su automóvil. A fuerza de insistir logra hacerla que suba a su coche y al poco de conducir -en la dirección opuesta a la comisaría de policía- comienza el forcejeo entre ambos. Ted la amenaza con una pistola y la cuña de metal. Al tratar de esposarla, falla y ella lucha por su vida. Sale del coche y a pesar de que este continúa con el ataque, ella se defiende logrando golpearlo en los genitales. De esta manera gana preciosos instantes para escapar. Afortunadamente una pareja que paseaba por el lugar alcanza a darse cuenta de la situación y la chica logra entrar al coche de ellos. Inmediatamente la llevan a la comisaria de la policía. La chica está en plena crisis nerviosa.

Theodore Robert Cowell quieres decir unas últimas palabras…si, que no tengo culpa más allá de la perversión de la propia carne!…No fue ese el único intento que Ted efectuaría ese día, arrojándose el monstruo a otra víctima más en una escuela del lugar, donde molestó constantemente a la directora del mismo, lo bueno que la mujer nunca prestó atención al sujeto por estar sumamente ocupada en sus asuntos, pero le pareció muy extraño verlo merodeando el lugar. De todos modos es Debby Kent la que halló la muerte a manos de Ted esa noche, la muchacha había quedado de pasar por su hermano al perro y regresar con sus padres al auditorio de la escuela, pero ni siquiera llegó al coche que permaneció en el aparcamiento. La única pista encontrada fue una pequeña llave de esposas que concordó a la perfección con las esposas usadas en el intento de secuestro de la señorita DaRonch. El círculo sobre Ted se cerraba cada vez más. El 16 de Agosto de 1975 el VW sedán de Ted es identificado con el implicado en el secuestro de DaRonch. Tras una semana de juicio por secuestro, Ted es sentenciado a una pena de 15 años el 1 de Marzo de 1976 en la prisión estatal de Utah Colorado. Las autoridades investigan el resto de los crímenes del acusado, Ted Bundy…Ese fue su error, el no detenerse, el dejarla con vida, un error que le ha costado la vida, un error el no saber parar, el no ponerse fin, la sangre, su olor era demasiado fuerte, quería más y más, era puro instinto animal, no hay ley posible contra el instinto de la naturaleza, amaba demasiado a la humanidad. Las pruebas contra Ted eran ya demasiado evidentes; se le detuvo debido a que los oficiales de camino en cada condado son conocedores de todos los vecinos y ponen mucha atención en los coches que no conocen. Como existía el antecedente de un VW sedán implicado en un secuestro, fue cuestión de no mucho tiempo para que se le detuviera. En las primeras inspecciones fueron hallados la palanca de metal (arma predilecta del Ted), esposas, cinta y otros objetos que hicieron sospechar inmediatamente del detenido. La evidencia hallada fue ligada paulatinamente a la desaparición de otras mujeres (Melissa Smith, Laura Aime y Debby Kent) y gracias a la colaboración de la directora de la escuela que merodeaba Ted y de Carol DaRonch la identificación de Ted fue corroborada policialmente. La policía supo que tenía en su poder al sujeto indicado y comenzó la investigación a gran escala del hombre que ahora sabían era Theodore Robert Bundy.

El otoño de 1975 la policía profundizaba en la vida de Ted mediante las declaraciones de Elizabeth Kendall, quien acude a los interrogatorios afectada y nerviosa pero aporta valiosos datos que van componiendo el rompecabezas de la existencia de su peculiar novio. Relata que los días de los asesinatos no podía determinar donde había estado su novio, no con ella por lo menos. De hecho Ted tenía por costumbre dormir más durante el día y las noches aprovechaba para salir. Otro dato revelador es que hacía un año este había hecho un viaje al lago Sammamish para esquiar, justo por los días en que habían desaparecido las señoritas Ott y Naslund. En cuanto a la vida sexual de la pareja, Kendall narra que Ted era propenso al sadomasoquismo y cuando ella decidió no participar más de ello, se había puesto triste y había perdido mucho del interés hacia ella. En las siguientes sesiones le contó a la policía que notó desde los primeros días de su noviazgo que Ted guardaba en su habitación yeso y vendas y que hasta lo que recordaba nunca se había roto ningún hueso del cuerpo. Igualmente Ted pasaba tiempo en las montañas Taylor lugar donde varios cuerpos habían sido hallados. Una vez descubrió debajo del asiento del coche un hacha y así por el estilo detalles que se convertían en evidencia crítica. El siguiente paso fue conocer la anterior relación de Ted con la muchacha californiana a quien contactaron para enterarse de cómo Ted había roto relaciones de la manera más abrupta y fría. Para colmo Ted había cargado combustible empleando tarjetas de crédito por lo que el rastreo de sitios donde había pasado lo incriminaba más y más.

Es en el 23 de Febrero de 1976 cuando comienza el juicio contra Ted por secuestro agravado. El acusado llega a la sala confiado y dueño de sí mismo pensando que no había suficiente evidencia en contra suya. No previó el impacto que tuvo la declaración de Carol DaRonch a quien el fiscal pide identificar al hombre que la atacó. Sin dudarlo un segundo señala directamente a Ted a la vez que estalla en llanto. El jurado al girarse para ver la reacción de Ted lo miran clavando una helada e impasible mirada a la testigo. En su defensa diría que ni siquiera conocía a la chica, pero tampoco tenía alguna coartada del día de los hechos. Al juez le tomó el fin de semana revisar a fondo el caso y el acusado fue sentenciado el 30 de Junio a una cadena de 15 años con posibilidad de libertad condicional. En la prisión se le efectuaron las pruebas psicológicas que el juez había ordenado y los doctores determinaron que Ted ni estaba psicótico, sexualmente desviado, ni dependiente de drogas y alcohol o que sufriera de algún daño cerebral. Pero si tenía una fuerte dependencia a las mujeres y tenía un gran temor de ‘ser humillado en sus relaciones con ellas‘… Estando preso en Utah, se preparaban más procesos contra Ted, sus problemas legales apenas comenzaban… Las pruebas periciales al VW sedán de Ted habían tomado un poco de tiempo pero las muestras de cabello tomadas coincidían con las de Melissa Smith y de Caryn Campbell y exámenes posteriores revelaron que las marcas de las lesiones craneales podían haber sido causadas por la palanca hallada un año antes en el coche de Ted. Entonces la policía de Colorado levanta el cargo de asesinato el 22 de Octubre de 1976. En Abril de 1977 Ted es trasladado a la cárcel del condado Garfield para encarar este nuevo proceso. Durante los preparativos del juicio Ted decide defenderse asimismo ante la supuesta incapacidad de sus abogados a quienes despide. Con tanto trabajo ante sí, se le permite visitar la biblioteca de la corte de Aspen. Nadie imaginaba que la verdadera estrategia era intentar escapar. Aprovechando el hecho de que no entraba a la biblioteca esposado o encadenado en una de las frecuentes visitas al lugar, Ted logra escapar por una ventana pero al caer se lastima un tobillo, situación por la cual no puede escapar tan lejos como pretendía. La policía estableció un rápido cerco en la ciudad y se emprendió una búsqueda masiva inclusive empleando perros olfateadores. Mientras tanto el fugitivo vivía de robar aquí y allá la comida que necesitaba y pasaba el tiempo en los campamentos durmiendo inclusive en los campings abandonados. Con el mayor de los sigilos se movía pero no podía permanecer en Aspen así que cuando haya un VW con las llaves puestas lo roba, pero es capturado de nuevo cuando la policía lo identifica. Fueron varios días los que logró eludir a la policía. De ahí en adelante para visitar la biblioteca de la corte se le impone ir encadenado y esposado pero para alguien como Ted, tan cínico y hedonista, esta forma de ser tratado no era la justa ni la merecida y siete meses después intenta escapar con gran éxito esta vez. El 30 de Diciembre trepa al techo de una de las secciones de la cárcel de ahí lograr acceder a otra parte del techo que desembocaba en el closet de un departamento vacío del penal. Esperó hasta saber que nadie estaba y salió por la puerta delantera de uno de los departamentos de los custodios. Nadie se dio cuenta de la ausencia de Ted hasta la mañana siguiente, 15 horas después de los hechos. En ese momento ya iba camino a Chicago con destino a Florida. En Enero de 1978 ya estaba instalado en un departamento de Tallahassee, lugar cercano a la Universidad Estatal de Florida. Disfrutando de nuevo la libertad y sabiéndose joven, inteligente y poderoso, Ted desarrolló esa vena por robar que tan bien le iba. Empleaba su tiempo entre sus diarios paseos al campus, donde inclusive entraba a algunas clases como si fuera un alumno más y veía la televisión que había robado de algún otro lado. De hecho todo su mobiliario era producto de los robos, igual que la comida que compraba usando tarjetas de crédito robadas. Todo marchaba de maravilla excepto por el hecho de que deseaba compañía y claro, saciar sus impulsos homicidas.

El 14 de Enero el edificio de la fraternidad Chi Omega estaba semivacío pues la mayoría de las ocupantes estaban de fiesta o en salones de baile aprovechando que esa noche no había toque de queda. No era extraño que las muchachas llegaran incluso a temprana hora de la mañana siguiente. A las 3 a.m. el novio de Nita Neary la dejaba a la puerta de la fraternidad y la chica nota que la puerta está abierta, siendo ellas las que tenían cuidado siempre de dejar cerrada la entrada. Tan pronto entró al edificio escuchó actividad y pasos de alguien corriendo en el piso de arriba, inmediatamente el sonido se acercaba a las escaleras. Alcanza a esconderse y observa bajar y salir del edificio a un hombre que lleva una gorra tejida color azul, y en el brazo lo que parecía una carpeta envuelta en un trapo. Atinó a pensar que alguien había asaltado la fraternidad así que buscó a su compañera de habitación Nancy y sin saber que hacer fueron en busca de la encargada del edificio, pero no tardaron en toparse otra compañera llamada Karen quien tambaleaba por el pasillo herida y cubierta de sangre en la cabeza. Pronto descubrieron otra muchacha más, gravemente herida. Aquella noche Ted efectuó uno de sus ataques más terribles por la saña y número de víctimas: la policía encontró el cadáver de Lisa Levy a quien golpeó en la cabeza, violó y que casi de una mordida le desprende un pezón del pecho. A la postre el ataque a Lisa Levy resultaría de crucial importancia en el destino de Ted que además insertó en su vagina una lata de spray para pelo. Margaret Bowman falleció por estrangulamiento, igualmente atacada mientras dormía. Los análisis forenses indicaron que no fue atacada sexualmente como Lisa Levy. Pero los golpes a su cabeza fueron tan brutales que parte de la masa encefálica estaba expuesta cuando fue hallado el cuerpo. Ninguna de las dos mujeres pudieron pelear por su vida, el ataque fue veloz y contundente. Las demás víctimas no pudieron aportar ningún dato sobre el atacante, únicamente la señorita Neary fue capaz de proporcionar los mayores datos. Ted no había terminado aún su noche, no lejos de la fraternidad atacaría a una chica más pero afortunadamente los vecinos escucharon ruidos extraños y telefonearon al departamento de la mujer; esta acción heroica le pudo salvar la vida a la chica que inmediatamente fue asistida por la policía quienes la encontraron sentada en su cama, semiinconsciente tras la paliza recibida. A pesar de que la policía pudo recabar bastante evidencia de este último ataque como fueron cabellos de una máscara que Ted soltó en el lugar, semen y muestras de sangre, la realidad era que el criminal les era desconocido. En el estado de Florida no sabían nada de Ted Bundy.

La última víctima de Ted fue la adolescente Kimberly Leach que fue secuestrada el 9 de Febrero de 1978 en Lake City. El único testigo del acontecimiento fue una amiga suya de nombre Priscila quien la vio subirse a la camioneta de un señor, pero no pudo aportar mayores datos del color o tipo de camioneta. El cuerpo de la niña fue hallado 8 semanas más tarde en Florida, dado el avanzado estado de descomposición del mismo no dio ninguna pista significativa sobre el atacante. Días antes del secuestro de Kimberly Leach un extraño en una camioneta van color blanco se acercó a una estudiante de 14 años, la chica estaba en el camino en espera de su hermano que había quedado de pasar por ella. La chica, advertida por su padre -un oficial detective- de que no debía hablar con extraños se sintió incomoda ante las preguntas y avances de Ted. Afortunadamente el hermano llegó y ordenó a su hermana a subirse al coche. Extrañado por el sujeto, el joven apunta las placas de la van y se las muestra a su padre. Una vez escuchada la historia del hombre y la van blanca, el detective James Parmenter del departamento de policía de Jacksonville decide investigar. Las placas correspondían a un hombre llamado Randall Ragen a quien Parmenter decide visitar. El señor Ragen relata que las placas de que le preguntan habían sido robadas de su vehículo y que ya había tramitado unas nuevas. Posteriormente el detective se entera de que la van que le comentan sus hijos haber visto era robada. Entonces intuye una sospecha y hace que sus hijos vean unas cuantas fotografías en la estación de policía, para su sorpresa, el sujeto que identifican es Ted. Tiempo después de haber desechado la camioneta van, Ted roba un automóvil con el que se siente bien, otro VW sedán. Pero le vuelve a suceder lo mismo, los oficiales localistas de la región sospechan ante la presencia de un vehículo que no les es conocido. El oficial David Lee lo ubica el 15 de Febrero a eso de las 10 p.m. Reporta las placas a la central y descubre que el carro es robado así que decide actuar. Igual que en Utah, Ted decide huir hasta que de repente para. Para sorpresa del oficial, este se resiste a la detención y logra escapar. El oficial dispara y Ted se deja caer, simulando haber sido herido, solamente para atacar de nuevo al oficial cuando este se acerca de nuevo. Finalmente tras una un breve forcejeo es sometido y esposado. Una vez en manos de la policía la evidencia y las pistas se acumulan velozmente contra Ted. Inmediatamente se le carga el asesinato de la joven Leach y también se le liga a los crímenes de la fraternidad Chi Omega y es sentenciado a muerte.

En juicio

Dos fueron los juicios que por asesinato enfrentaría Theodore Robert Bundy, el primero comenzó el 25 de Junio de 1979 en Miami Florida en este caso la corte se centró en los crímenes contra la fraternidad Chi Omega. El segundo juicio se realizó en Orlando Florida en Enero de 1980 y fue por el homicidio de la joven Leach. Pero sería el juicio de la fraternidad el que sellaría el destino fatal de Ted. Estos juicios eran los juicios de la década, provocaron una marejada de publicidad y expectación en toda la unión americana. Ted era visto como la real encarnación del mal, casi el demonio en persona. Miles de pesadillas giraban en torno a la imagen de este despiadado asesino. A pesar de tener al planeta entero en su contra y con todo el peso de la evidencia encima suyo, Ted actuó como su propio abogado y siempre confió en poder hacer que el juicio fuera lo más justo posible. El jurado estaba compuesto por una mayoría de afroamericanos. La intención era que no se cargara de prejuicios dicho jurado, pero las evidencias fueron determinantes, sobre todo en el caso de la hermandad Chi Omega, primero fue el testimonio de Nita Neary señalando a Ted como el sujeto que alcanzó a ver salir corriendo por la puerta. El otro testimonio contundente fue aportado por un odontólogo, el Dr. Souviron mostró una serie de fotografías de la mordida en la nalga de la señorita Levy y como las marcas de la dentadura correspondían a la perfección con los dientes de Ted Bundy. De ese modo unas fotografías ligaron a Ted con los asesinatos de la fraternidad. El 23 de Julio tras 7 horas de deliberación, el jurado decidió que Ted Bundy era culpable. Este escuchó el veredicto sin mostrar emoción alguna. En el estado de Florida se tiene una costumbre de efectuar un juicio aparte para la sentencia, el de Ted Bundy ocurrió el 30 de Julio, una semana después del anterior. Esta ocasión testificó e imploró por la vida de su hijo la madre de Ted y él mismo tuvo la oportunidad de dar una buena razón para que no se le sentenciara a muerte. Entre otras cosas se dijo víctima de una farsa, de un juicio injusto y abusivo. Y que no tenía ni siquiera porque pedir clemencia por algo que no había cometido. El juez Cowart al finalizar Ted su declaración recomendó la pena de muerte en la silla eléctrica por la muerte de Lisa Levy y Margert Bowman. El 7 de Enero de 1980 comienza el juicio por la muerte de la niña Kimberly Leach, en Orlando Florida. Esta vez Ted decide no defenderse asimismo y quedan como sus representantes los abogados Julius Africano y Lynn Thompson. La estrategia a seguir fue apelar por causa de incapacidad mental, es decir por locura. Un camino muy arriesgado, pero casi la única opción para un asesino como Ted Bundy. El jurado no tuvo problemas para darle la vuelta a esta débil estrategia y de hecho Ted perdía cada vez más el control, gastando ya sus energías simplemente en no explotar contra todo mundo. Ya no le servía de nada aparentar calma y dominio de la situación sabiendo de antemano que su destino estaba ya decidido. Y fue durante el juicio cuando sorprendió a todo mundo cuando anunció su matrimonio con Carole Ann Boone, antigua compañera suya de trabajo. Gracias a una argucia legal del estado de Florida era posible sellar un matrimonio en el estrado y estando en juramento declarando ante el juez. Así que al testificar la señorita Boone, ambos aprovechan para legalmente quedar en matrimonio.

Ted en uno de los juicios

Ted pasa su luna de miel en el paredón de condenados a muerte de la cárcel Raiford. Echada la suerte de Ted, cuando ya no podía cambiar su situación jurídica, adopta la decisión de confesar más crímenes al Dr. Bob Keppel jefe de investigadores del departamento de justicia del estado de Washington. Keppel y Bundy habían ya trabajado conjuntamente cuando este último se ofreció para ayudar en la investigación acerca del asesino serial llamado en este entonces ‘The Green River killer’ criminal que tuvo en jaque a la policía por más de 20 años. Keppel asiste a las sesiones con Bundy armado únicamente de una grabadora para conservar los testimonios del asesino. Así el mundo se enteraría que Ted conservaba algún tiempo en su casa y en algunos casos, las cabezas de las víctimas como trofeos y de que también practicaba necrofilia. La conducta de Ted fue catalogada como de extrema perversión y compulsión, de necrofilia…Muero por no ser uno de ellos, por no poder ser catalogado como normal, porque me inspira la sangre y el dolor, el sufrimiento, solo deseo y he deseado como cualquiera de ellos, solo he sido y soy un hombre corriente.. El 24 de Enero de 1989 a las 7 AM con 4 minutos Theodore Robert Bundy es ejecutado en la silla eléctrica. Afuera de la cárcel numerosas personas esperaban la noticia y cuando el vocero de la institución declara la muerte de Ted Bundy se escuchan vítores y aplausos incluso hasta fuegos artificiales son lanzados. Momentos después sale una carroza funeraria camino al crematorio. Al pasar la multitud aplaude, la horrible pesadilla había finalizado[1]

 ‘…Nosotros los asesinos seriales somos sus hijos, somos sus esposos, estamos en todas partes.

Y habrá más de sus niños muertos mañana…’

Ted Bundy

La Factoria Historica


[1] Fuera de un contexto político el término “asesinato masivo” refiere al matar un número elevado de personas al mismo tiempo. Ejemplos incluirían disparar un arma de fuego en contra de una multitud en el curso de un robo, o incendiar una locación donde haya una multitud. Éste es un término ambiguo, similar al de asesinato en serie o “spree killing” (matanza de juerga). El USA Bureau of Justice Statistics define al asesinato masivo como aquel que implica “el asesinato de 4 o más víctimas en una locación en un evento”. La mayoría de los asesinos masivos caen dentro de tres categorías: aniquiladores de familias, individuos con trastornos mentales, y trabajadores disgustados. En lo que se refiere al término trabajadores disgustados, es una nomenclatura frecuentemente no muy exacta, ya que la mayoría de los asesinos masivos son ex trabajadores que son despedidos de sus empleos y posteriormente regresan fuertemente armados y matan a sus colegas. Uno de estos casos famosos de “trabajadores disgustados” se suscitó en los años ochenta en la empresa Electromagnetics System Labs (en California) cuando el programador de computadoras Richard Farley, que después de ser despedido por acoso a una de sus colegas de nombre Laura Black, regresó a su lugar de trabajo con diversas armas de fuego dando muerte a siete de sus colaboradores, fallando en su intento de matar a la misma Laura. Tal definición es evidentemente caduca y no cae en la lista de fenómenos de masacres en las escuelas cometidas por estudiantes tales como el caso de la masacre del Instituto Columbine, donde varios jóvenes incursionaron en una “juerga asesina” a través de su escuela matando a estudiantes y maestros sin distinción antes de cometer suicidio. También hay casos de asesinatos masivos aparentemente “no intencionales” al menos en términos de premeditación. Tal es el caso del refugiado cubano Julio Gonzales, que incendió el club nocturno “Happy Land” en la ciudad de Nueva York después de haber discutido con su novia y a quien un miembro de seguridad sacó del local. en el siniestro murieron 87 personas, y sólo sobrevivió su novia. Algunos “asesinos masivos” pueden tener motivos financieros en donde el matar es por tanto no un fin sino un medio o es resultado fortuito de un robo, el caso más extraño es el del japonés Sadamichi Hirasawa quien envenenó con cianuro a 12 empleados de un banco para cometer un robo. Sin embargo, a diferencia de los asesinos en serie, raramente existe un motivo sexual en el caso de los asesinos masivos, si bien se pueden encontrar excepciones tales como la de Sylvestre Matuschka, un austriaco quien aparentemente obtenía placer sexual al dinamitar trenes (con gente dentro preferentemente). Su fetichismo letal cobro la vida de 22 personas antes de ser atrapado en 1932. Según el libro de Loren Coleman Copycat Effect la publicidad sobre estas múltiples muertes tiende a provocar más eventos similares.

 

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