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Arxiu d'etiquetes: Roma

La muerte de Nerón

A finales del 67 o principios del 68, Cayo Julio Vindex, gobernador de la Gallia Lugdunensis, se rebeló contra la política fiscal de Nerón. El emperador envió a Lucio Verginio Rufo, gobernador de Germania Superior, a sofocar la revuelta y Víndex, con el objetivo de recabar aliados, pidió apoyo a Galba, gobernador de Hispania Tarraconense. Verginio Rufo, sin embargo, derrotó a Víndex y este se suicidó, mientras que Galba, por su parte, acabó siendo declarado enemigo público. Nerón había recuperado el control militar del Imperio, pero esto fue utilizado en su contra por sus enemigos en Roma. En junio de 68, el Senado votó que Galba fuera proclamado como emperador y declaró «enemigo público» a Nerón, utilizando para ello a la Guardia Pretoriana, que había sido sobornada, y a su prefecto Ninfidio Sabino, que ambicionaba convertirse en emperador. Según Suetonio, Nerón huyó de Roma a través de la Vía Salaria. Sin embargo, a pesar de haber huido, Nerón se preparó para suicidarse con ayuda de su secretario Epafrodito, quien lo apuñaló cuando un soldado romano se aproximaba. Según Dión Casio, las últimas palabras de Nerón demostraron su amor a las artes: ¡Qué artista muere conmigo!

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Calígula: Crisis económica y hambruna

Según Dion Casio, el Imperio romano tuvo que hacer frente a una grave crisis económica en 39. Suetonio establece el comienzo de dicha crisis en 38. La política de Calígula, marcada por la generosidad y la extravagancia, agotó las reservas financieras del Imperio. Los historiadores antiguos afirman que Calígula reaccionó acusando falsamente a algunos senadores y caballeros para multarlos e incluso ejecutarlos con el propósito de apoderarse de su patrimonio. Con el objeto de hacer frente a la crisis, Calígula puso en marcha una serie de medidas desesperadas, algunas de las cuales son descritas por los historiadores; como pedir dinero al pueblo en los actos públicos. Estableció nuevos impuestos en los juicios, bodas y prostíbulos, y organizó subastas de venta de gladiadores en los espectáculos. Los testamentos de ciudadanos romanos que habían dejado sus bienes a Tiberio fueron reinterpretados a fin de que Calígula recibiera dichos bienes. Se obligó a los centuriones que habían adquirido propiedades durante saqueos a devolver su botín al Erario, y los oficiales responsables de cobrar los impuestos relativos al uso de calzadas fueron acusados de incompetencia y malversación, y multados duramente. Quizás fuera esta crisis económica la causante de una breve hambruna de dimensiones desconocidas hasta el momento que azotó el Imperio por esa época, aunque los historiadores clásicos difieren en sus opiniones: Según Suetonio, se debía a que Calígula confiscó la mayoría de carruajes públicos. Según Séneca, el motivo fue que Calígula impidió el uso de barcos para el transporte de cereales para utilizarlos como puente flotante…

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Batalla de Vercelas

En algún momento hacia 120 a. C. la tribu germánica de los cimbrios partió de su hogar en Jutlandia hacia el sur, uniéndosele luego los teutones y ambrones formando una enorme marea humana que cruzó el Danubio en 113 a. C. hacia la región de Nórica donde los locales pidieron ayuda a sus aliados romanos que fueron derrotados en Noreya. Los invasores entonces atacaron la Galia pero la respuesta romana se dio en 105 a. C. que terminó con una nueva y más desastrosa derrota en Arausio; Italia había quedado indefensa pero los germanos se dirigieron a Hispania. Ante tal peligro los romanos autorizaron a Cayo Mario, un general experimentado y exitoso, a implementar un serie de reformas que convirtieron el ejército romano de una milicia de conscriptos en una tropa profesional remunerada. Cambios se sucedieron también en el otro bando, donde Boiorix, rey cimbrio consiguió el poder absoluto sobre la masa migrante y ordenó a esta volver a la Galia donde consiguió el apoyo de los tigurinos para invadir Italia. Dividió sus fuerzas en tres columnas que deberían cruzar los Alpes a la vez: Teutobod, rey de los teutones junto a los ambrones cruzarían por el oeste, Boiorix y su gente por el centro y Divicón con sus tigurinos por el este. Sabiendo los planes enemigos Mario había decidido derrotar a las tres fuerzas por separado, él se enfrentaría a los teutones mientras que su colega en el consulado, Quinto Lutacio Catulo César, haría lo suyo contra los cimbrios para finalmente unir sus fuerzas y destruir a los tigurinos…

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Batalla de Heraclea

El comandante epirota no decidió inmediatamente marchar sobre Roma porque deseaba obtener, previamente, el apoyo de sus aliados de Magna Grecia, por lo que enroló sin miramientos efectivos tarentinos. Durante este tiempo, el cónsul Lavinio asolaba Lucania para impedir a los lucanos y los brucios unirse a Pirro. Comprendiendo que los refuerzos lucanos y brucios tardarían en llegar, Pirro decidió aguardar a los romanos en una llanura cercana al río Siris, situada entre las ciudades de Heraclea y de Pandosia. En ese lugar tomó posición y decidió esperar a los romanos, confiando en que la dificultad de los romanos para vadear el río le daría tiempo para que sus aliados se le unieran.  Antes de entablar el combate, el rey envió a sus diplomáticos al cónsul romano Lavinio, con el fin de proponer su propio arbitraje en el conflicto entre Roma y las poblaciones del sur de Italia, y además prometió que sus aliados respetarían su decisión si los romanos finalmente lo aceptaban como árbitro. Los romanos rechazaron la proposición e instalaron su campamento en la llanura situada en la orilla norte del río Siris. Valerio Levino disponía de entre 30 y 35.000 soldados bajo su mando, entre los que se encontraban una gran cantidad de jinetes. El número de tropas del rey que se dejaron en Tarento no se conoce, pero se sabe, gracias a Plutarco, que había entre 25 y 30.000 soldados griegos en Heraclea, por lo que éstos disponían de menos efectivos que los romanos. Las falanges griegas tomaron posición sobre la orilla sur del río Siris…

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Batalla de Cartagena

La denominada batalla de Cartagena tuvo lugar en 209 a. C. y fue un asalto romano en la capital cartaginesa de la península ibérica, Cartagena, durante la Segunda Guerra Púnica entre Cartago y la República romana. Publio Cornelio Escipión llegó a Hispania en 210 a. C. y pasó el invierno organizando su ejército en lo que hoy es Tarragona, estimado en unos 28.000 infantes, 3.000 jinetes y 35 barcos, al tiempo que organizaba el ataque sobre Cartagena. Sus enemigos eran tres generales cartagineses, Asdrúbal Barca, Magón Barca y Asdrúbal Giscón. La relación entre estos generales no era buena y sus ejércitos estaban alejados unos de otros. Asdrúbal estaba en el centro de la Península, Magón cerca de Gibraltar y Giscón en la desembocadura del río Tagus, hoy Tajo. Todos ellos a más de 10 días de distancia de Cartagena. Escipión puso la flota bajo mando de su amigo Cayo Lelio, a quien confió sus planes y él mismo tomó el mando de las fuerzas de tierra y avanzó hacia el sur a marchas forzadas con el grueso de su ejército…

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El sitio de Sagunto

El denominado sitio de Sagunto fue una confrontación militar que tuvo lugar en el 218 a. C. entre los cartagineses, dirigidos por Aníbal Barca, y los saguntinos. Esta batalla se recuerda principalmente por haber sido el desencadenante de la Segunda Guerra Púnica. Después de que Aníbal fuera nombrado comandante supremo de los ejércitos cartagineses en Hispania en el 221 a. C. a la temprana edad de 26 años, pasó dos años madurando planes para llevar adelante sus preparativos para garantizar el poder de Cartago en el mar Mediterráneo. Debía todavía aprender las características de los hombres a los que tenia que hacer frente. Los romanos pensaban que aquel joven general no supondría un problema grave, y que no requería un esfuerzo especial. Hicieron tan poco caso de Aníbal que dirigieron su atención a los ilirios, que habían comenzado una revuelta. Los romanos ni siquiera reaccionaron cuando llegaron noticias de que Aníbal había puesto bajo asedio a Sagunto, en el sudeste ibérico…

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Marco Licinio Craso

Marco Licinio Craso era el tercero y menor de los hijos de Publio Licinio Craso Dives, cónsul en el 97 a. C., a cuyas órdenes luchó en el ejército. El mayor de sus hermanos, Publio, murió durante la Guerra Social, en tanto que su padre y su otro hermano, Lucio, fueron víctimas de la sangrienta represión de Cayo Mario y de Cina cuando Marco Craso era aún joven. Para escapar de la muerte, buscó refugio en Hispania en el 85 a. C., donde, aprovechando las clientelas que su padre había extendido durante su gobierno en la Hispania Ulterior, reclutó un pequeño ejército, poniéndose a las órdenes de Sila cuando éste volvió a Italia como legado o prefecto. Se destacó en la Primera Guerra Civil, y muy especialmente en la conocida Batalla de la Puerta Colina, un 1 de noviembre de 82 a. C. Las proscripciones que siguieron al establecimiento de la dictadura de Sila le enriquecieron extraordinariamente. A partir de entonces quedó de manifiesto su habilidad para los negocios. Negociando, especulando y extorsionando, reunió una enorme fortuna con actividades tan variopintas como casas de prostitución o brigadas de bomberos. Cuando le procesaron por acostarse con una virgen vestal, un crimen brutal, le absolvieron por justificar que se acostó con ella para arrebatarle su propiedad y el jurado obviamente le creyó. Buena parte de su fortuna fue invertida con fines políticos, extendiendo las clientelas populares, facilitando préstamos a familias nobles en difícil situación económica y manteniendo buenas relaciones con los núcleos capitalistas del orden ecuestre. No se arriesgaba a dejar sus huellas en ningún asunto, sino que empleaba intermediarios para que comprobaran por él hasta dónde se podía llegar, especialmente hombres con buenas perspectivas de futuro, utilizándolos como cabeza de turco, saliendo siempre indemne de cualquier problema. Según Plutarco pasó de los 300 talentos a un capital de 7.100 talentos antes de partir a su campaña pártica…

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Primer Triunvirato

El denominado Primer Triunvirato es el nombre dado por los historiadores a la alianza política no oficial que formaron Cneo Pompeyo Magno, Cayo Julio César y Marco Licinio Craso, duró desde el 60 a. C. hasta el 53 a. C. Siendo cónsules en el 70 a. C., el caudillo Pompeyo y el general Craso abolieron la constitución aristocrática del dictador Lucio Cornelio Sila. Pompeyo había ganado fama por combatir a los piratas en el Mediterráneo, al igual que a unos insurrectos en el Asia Menor. Por su parte, Craso, que combatió la insurrección de los esclavos dirigida por Espartaco conocida como Tercera Guerra Servil, tenía especial interés en acabar con ésta ya que su principal fuente de ingresos era la trata de esclavos. Craso y Pompeyo regresaron triunfantes a Roma y se unieron a Cayo Julio César, que en aquel momento no tenía tanto poder como los primeros, por lo que se ofreció a comportarse como la parte reconciliadora…

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César en Egipto

Tras su derrota en Farsalia, Pompeyo huyó hacia la costa del Egeo escondiéndose de los cazarrecompensas que le pisaban los talones; allí fletó un barco para navegar hasta Mitilene, donde estaba su mujer Cornelia. Tras reunirse con ella, partieron rumbo a Egipto con una pequeña flota, con la intención de pedir ayuda a Ptolomeo XIII, el joven faraón de Egipto de tan solo 12 años. Un mes después de Farsalia Pompeyo llegó a las costas de Egipto y envió emisarios al Rey y, tras unos días esperando anclado frente a los bancos de arena, el 28 de septiembre del 48 a. C., una pequeña barca se acercó hasta los navíos romanos invitando a subir a bordo a Pompeyo. En la otra orilla aguardaba Ptolomeo XIII, por lo que tras despedirse de su mujer Pompeyo fue conducido hasta la orilla. Mientras avanzaba trató de entablar conversación con la gente de la barca pero no obtuvo respuesta y tras tomar tierra un mercenario romano, el ex centurión Aquila, desenvainó su espada y atravesó a Pompeyo que acto seguido fue apuñalado repetidas veces. Cornelia y el resto de los tripulantes de la pequeña flota observaron, impotentes, los sucesos desde el mar. El cadáver de Pompeyo fue decapitado, y su cuerpo abandonado en la playa fue rescatado e incinerado por un veterano de las primeras campañas de Pompeyo junto con uno de los libertos del general…

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Persecución de Pompeyo

Julio César inició su marcha hacia Roma sin apor sorpresa de Arímino, ciudad en la que se encontraba Marco Antonio. Sin perder tiempo, ordenó a Antonio que con 5 cohortes atravesara los Apeninos y tomara la ciudad de Aretio, mientras él con otras 5 cohortes ocupó en forma sucesiva Pisauro, Fano y Ancona. El 14, 15 y 16 de enero llegaron a Roma las noticias de las sucesivas ocupaciones de las ciudades de la costa adriática y de Arezzo, llegando a Roma oleadas de refugiados que, a su vez, provocaban que otras oleadas de refugiados abandonasen Roma. Un ambiente de terror se apodero de Roma y su mundillo político. La confianza que ostentaba Pompeyo se derrumbó en pocos días, y los senadores que anteriormente confiaron en su rápida victoria sobre César le acusaron de haber llevado la República al desastre. Ante el rápido avance de César, carente de las suficientes fuerzas y temiendo su popularidad entre la plebe y los pueblos itálicos, Pompeyo dio Roma por perdida y ordenó evacuar el Senado, declarando traidores a la República todos los magistrados que se quedasen en Roma…

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