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La mujer en Esparta

Esparta se distingue de las otras ciudades griegas en que sitúa a las mujeres más o menos en pie de igualdad con los hombres; todas estaban sometidas al Estado y su fin primero, era la reproducción de soldados vigorosos y disciplinados. Esparta presentaba la particularidad de tener un sistema educativo obligatorio para todos y organizado por el Estado, donde otras ciudades dejaban a los padres como únicos responsables de sus hijos. Además, no era sólo obligatorio para los chicos, sino también para las chicas. El fin del sistema, para los chicos, era producir hoplitas disciplinados, para las chicas formar madres vigorosas, que parieran niños fuertes y sanos. Como en el caso de los chicos, comenzaban a la edad de 7 años. Se acababa hacia los 18 años, edad a la cual las jóvenes se casaban. Comprendía dos planes deportivos: por un lado un entrenamiento físico para dar firmeza al cuerpo; por otro, la griego μουσική, mousikế, término que para los griegos aglutinaba el baile, la poesía y el canto…

 La mujer en Esparta

Por lo que respecta al plano deportivo, Jenofonte indica que Licurgo instituyó un entrenamiento físico para los dos sexos, que comprendía la carrera a pie y la lucha, disciplinas confirmadas por Eurípides. Plutarco (Vida de Licurgo) añade a esta lista los lanzamientos de disco y de jabalina. Teócrito representa a dos chicas reclamando fieramente su participación en las mismas carreras que los chicos, a lo largo del río Eurotas y su recurso a los ungüentos, como estos últimos. Por lo demás, ellas se entrenaban también desnudas. Este entrenamiento no era realmente una preparación para el combate: los chicos y chicas se ejercitaban por separado. Sin embargo, el vigor de las mujeres espartanas era proverbial en Grecia: Clearco de Solos, en la mitad del siglo III, que informa que ellas se apropiaban de hombres adultos y solteros y les golpeaban para obligarles a casarse, lo que implica une cierta fuerza. Parece que el entrenamiento deportivo comprendía una parte de equitación. Así, las figurillas votivas encontradas en el santuario de Artemisa Ortia muestran a chicas montando a lo amazona.

Hoplita

Tratándose de la mousikê, las jóvenes tomaban parte en todas las grandes fiestas religiosas de las partenias, coros de vírgenes, de las cuales Alcman es el principal autor. Los cantos eran aprendidos de memoria; permitían a las chicas aprender los grandes relatos mitológicos, pero también adquirir el sentido de la competición: los cantos hacían alusión a concursos de belleza o representaciones musicales. Las figurillas votivas las muestran tocando diversos instrumentos. Parece que algunas espartanas al menos sabían leer y escribir. Así, las anécdotas, algunas tardías, evocan las cartas enviadas por las madres a sus hijos partidos al combate. Gorgo, hija del rey Cleómenes I fue la única en descubrir el secreto de un mensaje enviado por el rey Demarato: ella hizo quitar la cera de la tablilla, revelando el texto grabado en la madera. Durante la época clásica, se encuentran dos sistemas concurrentes en Esparta: el primero, tradicional, era común a todas las ciudades griegas. Se trataba de asegurar la prosperidad de la línea familiar.

File:Young Spartans National Gallery NG3860.jpg

Jeunes Spartiates s’exerçant à la lutte (Jóvenes espartanas ejercitándose en la lucha), Edgar Degas, h. 1860, National Gallery de Londres

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El segundo se sometía al ideal igualitario estatal: se trata de producir chicos fuertes. Desde la segunda óptica, el matrimonio se producía más tarde que en las otras ciudades: el marido tenía alrededor de 30 y su mujer, sobre 18. Daba lugar a una curiosa forma de inversión: la intermediaria afeitaba el cráneo de la esposa, le proporcionaba vestidos y la dejaba sola en un pajar, a oscuras. El esposo, al salir de la sisitia (comida en común) se reunía con su mujer, siempre en la oscuridad, y después de tener una relación con ella, volvía a marcharse para reunirse con sus compañeros de dormitorio. El matrimonio permanecía así secreto, hasta el primer hijo. Plutarco afirma que así, los esposos, «ignoran la saciedad y el declive del sentimiento que entraña una vida en común sin trabas.» Las mujeres ejercían una forma de control sobre su matrimonio. Si los viejos maridos eran incitados a «prestar» a sus mujeres a jóvenes fuertes, Plutarco menciona también que las mujeres tomaban a veces un amante, de modo que el niño que naciera pudiera heredar dos lotes de tierra en lugar de uno…[1]

La Factoria Historica

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[1] El hoplita era un ciudadano-soldado de las ciudades estado de la Antigua Grecia. Su nombre (del griego antiguo ὁπλίτης, hoplitēs) deriva de hoplon (ὅπλον, plural hopla, ὅπλα), lo que quiere decir «artículo de armamento» o «equipamiento». Era un soldado de infantería pesada, en contraposición al gimneta (griego antiguo γυμνής, gumnếs) y al psilós (griego antiguo ψιλός), soldados de infantería ligera. Estos soldados aparecieron probablemente a finales del siglo VII a. C. Formaban parte de una milicia ciudadana, armada como lanceros. Éstos eran relativamente fáciles de armar y mantener, y además podían pagar el coste del armamento. Casi todos los griegos conocidos de la Antigüedad clásica lucharon como hoplitas, incluso filósofos y dramaturgos. Desde la formación de los hoplitas como milicia, no recibieron permanentes ataques y las campañas eran cortas. La excepción de esto eran los guerreros espartanos, que eran soldados especializados, y que tenían en sus estados tierras asignadas a las clases bajas que eran quienes se encargaban de ellas. Los ejércitos marchaban directamente hacia su objetivo. Allí, los defensores podían esconderse tras las murallas de la ciudad; en ese caso los atacantes debían contentarse con hacer estragos en el campo, aunque los primeros también podían decidir encontrarse con ellos en el campo de batalla. Las batallas entonces tendían a ser decisivas. Eran cortas, sangrientas y brutales, por lo que se necesitaba un alto grado de disciplina. Ambas fuerzas se alineaban en una llanura, con una formación rectangular aproximada, alrededor de ocho filas, aunque esto variaba. Otras fuerzas eran menos importantes; como los hippeis (caballería), que se situaban en los flancos, y tanto la infantería ligera como las tropas que lanzaban proyectiles eran insignificantes. Los hoplitas más conocidos eran los hoplitas espartanos, que eran entrenados desde su niñez en el combate y en la guerra, para convertirlos en una fuerza de ataque superior y excepcionalmente disciplinada.


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