Inicio » Àmbit Geogràfic » Masacre de Srebrenica

Masacre de Srebrenica

Por la tarde del 11 de julio de 1995, se congregaron aproximadamente de 20 a 25.000 refugiados musulmanes en Potočari. Varios miles habían entrado en el complejo de la ONU, mientras que el resto se desperdigó por las fábricas y los campos vecinos. Aunque la gran mayoría era mujeres, niños, ancianos y lisiados, 63 testigos estimaron que había por lo menos 300 hombres dentro del perímetro del complejo de la ONU, y entre 600 y 900 hombres en la muchedumbre del exterior. Las condiciones en Potočari eran deplorables. Había escasez de víveres y de agua, y el calor era sofocante. Uno de los oficiales del Dutchbat describió la escena como sigue: Estaban aterrados y se lanzaban contra los soldados, mis soldados, los soldados de la ONU, que intentaban calmarlos. Era una situación caótica. El 11 de julio, el alto mando del VRS recorrió las calles de la ciudad. Ante una cámara de televisión, Mladić sentenció:

“Aquí estamos, el 11 de julio de 1995, en la Srebrenica serbia, justo antes de un gran día para Serbia. Entregamos esta ciudad a la nación serbia, recordando el levantamiento contra los turcos. Ha llegado el momento de vengarse de los musulmanes”.

El día 12 de julio, Mladić se citó en un hotel de Bratunac con el Coronel Thomas Karremans. Allí le reprochó los ataques aéreos de la OTAN y, según los testimonios recogidos en la posterior investigación del Parlamento holandés, frente a un cerdo degollado, Ratko Mladić le dijo a Thomas Karremans: Esto es lo que os espera a ti y a tus hombres si no obedeces. El Coronel de los Cascos Azules Thomas Karremans aceptó todas las exigencias serbias, permitiendo incluso que lo fotografiaran bebiendo aguardiente con los serbios. Dicha imagen fue difundida por los propios serbios a todos los medios de comunicación mundiales. Mladić también visitó el campamento de Potočari, donde tranquilizó a los refugiados y les dijo que iban a ser trasladados en autobuses hacia zona bajo contol bosnio. También repartió caramelos entre los niños mientras la televisión serbia grababa el momento…

Masacre de Srebrenica

Posteriormente, de los 25.000 civiles refugiados, separó a los hombres, más de 1.700, que fueron llevados a Bratunac, Petkovci, Kozluk, Kravica y Orohovac. Allí fueron ejecutados de diversas maneras. El 12 de julio de 1995 los serbios comenzaron una campaña de terror, que aumentó el pánico de los residentes. Los refugiados en el complejo podían ver a soldados de VRS incendiando las casas de Srebrenica y dedicándose al pillaje. Por la tarde, los soldados serbios se cebaron con la muchedumbre. Comenzaron las ejecuciones sumarias de hombres y de mujeres. En la mañana del 12 de julio, un testigo señaló haber visto una pila de 20 a 30 cuerpos apilados detrás del edificio del transporte en Potočari, junto a un tractor. También dijo que vio a soldados serbios ejecutar a decenas de refugiados musulmanes en el área trasera de la fábrica de zinc, y después cargar sus cuerpos sobre un carro, aunque el número y la naturaleza metódica de los asesinatos atestiguaron que las matanzas en Potočari eran esporádicas. Esa noche, una ordenanza médica del Dutchbat atestiguó una violación; durante la noche y el día siguientes las historias de violaciones se extendieron entre los refugiados.

File:Srebrenica massacre map.jpg

Mapa de la toma de Srebrenica, así como de la huida hacia Tuzla de los bosnios.

Las fuerzas serbias comenzaron a separar a hombres de la población refugiada en Potočari. El pretexto fue buscar criminales de guerra entre los varones en edad militar. Aprovechando que los refugiados musulmanes comenzaban a subir a los autobuses para ser evacuados, los soldados serbios se dedicaron a separar sistemáticamente a los hombres que intentaban subir a bordo. De vez en cuando, detenían y se llevaban también a menores de edad y a ancianos, a los que llevaban a un edificio en Potočari conocido como la “casa blanca”. Como los autobuses se dirigían al norte, hacia territorio musulmán, varios de los viajes fueron interceptados para ser saqueados y llevarse a los hombres que pudiese haber. La tarde del 12 de julio, Franken (Mayor del Dutchbat), atestiguó que había escuchado que ningún hombre llegaría con las mujeres y los niños a su destino en Kladanj. El 13 de julio de 1995, los soldados holandeses del Dutchbat hallaron pruebas definitivas de que los serbios asesinaban a algunos de los hombres que habían sido separados. Varios de ellos se dirigieron a la parte de atrás de la “casa blanca” siguiendo a dos soldados serbios que llevaban a un prisionero bosnio. Oyeron un disparo y vieron a los dos soldados volver solos. Según testimonio del oficial neerlandés Vaase, oyó tiros de 20 a 40 veces a la hora durante toda la tarde. Cuando los soldados del Dutchbat dijeron al coronel José Kingori, observador militar de Naciones Unidas (UNMO) en el área de Srebrenica, que los serbios estaban llevando hombres a la parte trasera de la “casa blanca” y éstos no aparecian, el propio coronel Kingori fue a investigar. Escuchó tiros conforme se acercaba, pero fue detenido por los soldados serbios antes de que pudiera comprobar lo que realmente ocurría.

 

Imagen tomada en 2009 de las instalaciones industriales utilizadas como cuartel general por el batallón neerlandés que protegía la ciudad. Aún pueden leerse en el muro las siglas “Dutchbat” que lo identificaban.

Los serbios mostraron ante las cámaras de televisión cómo los niños y las mujeres eran puestos en autobuses para ser deportados. Como demostración del realojo, el comandante en jefe serbio, el general Ratko Mladić, dijo a las mujeres que los hombres tomarían autobuses distintos para reencontrarse con sus familiares más adelante. Sin embargo, cuando las cámaras se marcharon, ejecutaron a los hombres. Más de 60 camiones se los llevaron a los sitios de la ejecución, y algunas de las ejecuciones fueron realizadas durante la noche, bajo luces eléctricas. Las niveladoras industriales arrastraron los cuerpos a las fosas comunes. Algunos fueron enterrados vivos, declaró Jean-Rene Ruez, policía francés que mostró pruebas de la ejecución de los musulmanes ante el tribunal de La Haya en 1996. Como resultado de negociaciones exhaustivas de la O.N.U con las tropas serbias, se trasladó a las mujeres de Srebrenica al territorio controlado por el Gobierno de Sarajevo, alrededor de 25.000 mujeres, según indicaron los querellantes de ICTY. Algunos autobuses nunca alcanzaron la zona segura. Según el testimonio dado por el superviviente de la masacre Kadir Habibović, éste se ocultó en uno de los primeros autobuses que llevaban a las mujeres y a los niños de la base holandesa en Potočari a Kladanj. Vio por lo menos un vehículo de mujeres bosnias que eran conducidas lejos del territorio controlado por el gobierno bosnio. En su declaración, Habibović dijo que llevaron a los hombres a una posición remota cerca de Rasica Gai por la tarde. Cuando fue seleccionado el primer grupo del camión, saltó del vehículo y cayó por una cuesta próxima; el fuego de los soldados no lo alcanzó y escapó. Llegó a territorio controlado por los bosnios el 20 de agosto de 1995. Con respecto al juicio posterior, los funcionarios de La Haya han declarado que el progreso del tribunal haciendo frente a las violaciones de los derechos humanos en Srebrenica han surgido gracias a tres factores: el valor de las víctimas y testigos, la tenacidad de los fiscales y los años del trabajo incansable por parte de los grupos de presión. Finalmente los querellantes consiguieron establecer en el juicio que estas violaciones eran enteramente previsibles. Los jueces convinieron entonces que los generales serbios responsables deberían haber predicho que, bajo esas condiciones, las violaciones eran altamente probables, y se concluyó que cualquier violación que ocurriera en Srebrenica era por lo tanto responsabilidad de los comandantes de las fuerzas serbias.

 

En la imagen de satélite tomada días después de la masacre en los alrededores de Nova Kasaba se observan áreas de tierra removidas (señaladas con flechas) que son consideradas fosas comunes. Esta fotografía fue presentada por Madeleine Albright ante la ONU el 9 de agosto de 1995.

La huida de 10.000 civiles y 5.000 combatientes de la Armija en dirección a Tuzla fue descubierta por el general Radislav Krstić, mano derecha de Mladic, quien comunicó por radio a sus tropas: Matadlos, no necesitamos a nadie vivo. Esta orden fue interceptada y grabada, y sirvió de prueba en el juicio en el que el Tribunal Penal Internacional lo condenó a 37 años de cárcel. Según testimonio de Hakija Memoljic, ex jefe de policía de Srebrenica: los serbios llevaban uniformes de la ONU y les gritaban: Ahora estáis seguros. A aquellos que se entregaban los ejecutaban. Paralelamente, un número indeterminado de mujeres y niños fueron asesinados. El número exacto seguirá seguramente siendo un misterio, el dato más exacto habla de 8.373 personas. La ONG Madres de Srebrenica ha elaborado un registro de 8.106 desaparecidos. Los testimonios de supervivientes de la masacre son espeluznantes, tal y como se recoge en informes realizados por Médicos Sin Fronteras y otras ONG presentes en la zona. Como la situación en Potočari se había tornado insostenible a partir del 11 de julio, se decidió que los hombres sanos que pudieran portar armas, formaran una columna, junto con miembros del Ejército de la República de Bosnia y Herzegovina, con el fin de alcanzar territorio controlado por el gobierno de Sarajevo. Aproximadamente a las 22:00 horas de la tarde del 11 de julio de 1995, el comandante de la división, junto con las autoridades civiles de Srebrenica, tomaron la decisión de formar la columna. Los expedicionarios sospechaban que los matarían si caían en manos serbias en Potočari, y creyeron que tendrían más oportunidades de sobrevivir intentando escapar a través de los bosques en dirección a Tuzla. La columna se formó cerca de las aldeas de Jaglici y de Šušnjari y comenzó a emigrar al norte. Los testigos estimaban que había entre 10.000 y 15.000 hombres en la columna al iniciarse la marcha. Alrededor de 5.000 de los hombres de la columna eran personal militar activo de la 28ª División, aunque no todos los soldados iban armados; también se incorporaron hombres sanos en edad militar, los líderes políticos del enclave, y el personal médico del hospital local. Un segundo grupo algo más pequeño de refugiados procuraron escapar vía Bratunac o a través del río Drina, vía Bajina Bašta. Según el centro humanitario de la ley en Belgrado, este grupo tenía aproximadamente 700 hombres, aunque las mujeres de la organización de Srebrenica estimaban que aproximadamente 800 hombres habían cruzado el Drina en dirección a Serbia. No se sabe cuántos fueron interceptados y asesinados de este grupo. Un tercer grupo se dirigió hacia Žepa, posiblemente primero intentando alcanzar Tuzla. El tamaño de ese grupo se desconoce. Además, no todos los nombres de los que alcanzaron realmente Žepa fueron registrados. Las estimaciones por lo tanto varían extensamente, desde 300 a alrededor 850 hombres. Las únicas cifras que se pueden conocer a ciencia cierta son las proporcionadas por un informe que indica que 25 civiles llegaron a Žepa mediado el 16 de julio junto con 82 soldados de la 28ª División. Al parecer, aún existían pequeñas bolsas de resistencia en el enclave anterior. El 13 de julio el VRS dirigido por el general Krstic ordenó entregarse a estos combatientes de la resistencia. No se sabe cuántos de ellos fueron presos después de la operación de “barrido” ordenada por el general Krstic ese día.

File:Srebrenica2007.jpg

Sepelio en 2007 de 465 víctimas identificadas de la masacre.

El grupo más grande fue el que siguió la ruta en dirección a Tuzla a través de los bosques y de las montañas. El viaje, de 55 km en línea recta, obligaba a cruzar un terreno extremadamente montañoso. Los víveres alcanzaban únicamente para dos días, consistentes en un poco de pan y azúcar, con lo que al tercer día se empezaron a notar los efectos de la falta de alimentos, teniendo muchos de los integrantes de dicha columna que comer hierba para sobrevivir. Junto a la desnutrición, las altas temperaturas del verano causaron la deshidratación; encontrar fuentes de agua potable o de humedad se convirtió en un problema importante. Las dificultades causadas por el hambre y la sed se vieron aumentadas por la carencia de sueño y el esfuerzo de un terreno tan escarpado. Pronto, los huidos se empezaron a plantear la opción de entregarse al VRS o bien continuar la marcha, lo que exigiría un inevitable conflicto armado con el VRS. Como resultado de los constantes ataques del ejército serbio, algunas personas comenzaron a mostrar síntomas de desequilibrio mental. Algunos se lanzaron sobre sus compañeros, matándose entre ellos. Otros se suicidaron. Muchos de los componentes de la columna estaban agotados incluso antes de empezar la marcha. La gran mayoría del pueblo de Srebrenica que llevó a cabo este peligroso viaje, entre 10.000 y 15.000 personas, fueron reportados como desaparecidos. Una avanzadilla de reconocimiento compuesta por cuatro guías iba por delante de la columna con una distancia de unos 5 km. Después iba un grupo compuesto por entre 50 y 100 de los mejores soldados de cada brigada, llevando cada uno el mejor equipo disponible; a continuación transitaba la 281ª Brigada. El resto de la columna les seguía a cierta distancia. En la parte posterior iba la más débil y menos fuertemente armada, la Brigada 282. Los mejores eran, por lo tanto, las tropas al frente de la columna, la élite del enclave. Cada brigada asumía la protección de un grupo de refugiados. Muchos civiles se sumaron a las unidades militares espontáneamente durante el viaje. La evasión de este grupo desde el enclave de Srebrenica y su intento de llegar a Tuzla fue toda una sorpresa para el VRS y causó gran confusión, ya que los serbios esperaban que fueran a Potočari. Milan Gvero, general del VRS describía en una información a la columna como “duros y violentos criminales que no se detendrán ante nada para evitar ser tomados prisioneros y poder escapar a su territorio bosnio”. El Cuerpo del Drina y distintas brigadas recibieron la orden de dedicar todos los recursos humanos disponibles para la tarea de encontrar y tomar prisioneros a los hombres de la columna.

 

Delegados de la Asociación Internacional de Estudios del Genocidio (IAGS) examinan la exhumación de una fosa común de víctimas de la masacre de julio de 1995, en las afueras de la aldea de Potocari, en Bosnia y Herzegovina, en julio de 2007.

Alrededor de las 8 horas el 12 de julio, mientras la columna cruzaba un camino asfaltado en la zona montañosa cerca de Kamenica, las fuerzas serbias les tendieron una emboscada en una colina empleando armas pesadas. Algunos de los hombres armados respondieron al fuego y el grupo se dispersó. Los supervivientes describen un grupo de al menos 1.000 bosnios que replicaron a corta distancia con armas cortas. Cientos de ellos murieron, al parecer mientras huían del ataque, mientras que otros se dice que se suicidaron para escapar de la captura. La columna se dividió en dos partes: el grupo principal, aproximadamente un tercio, continuó su camino mientras que la parte trasera perdió el contacto y el pánico estalló una vez más. Muchas personas permanecieron en la zona de Kamenica durante varios días, no pudiendo pasar por la ruta de escape bloqueada por las fuerzas serbias. Miles de bosnios se entregaron o fueron capturados. En muchos casos, se proporcionaron falsas garantías de seguridad a los refugiados por personal militar serbio que portaba uniformes robados de la ONU y por bosnios que habían sido capturados y se les ordenó llamar a sus amigos y familiares que estaban en el bosque. También hay informes de que las fuerzas serbias utilizaron megáfonos instando a los refugiados a rendirse, diciéndoles que serían canjeados por soldados serbios prisioneros de las fuerzas bosnias. Además, hay rumores de que personal del VRS vestido de civil se había infiltrado en la columna de Kamenica. Cerca de la aldea de Sandići, en la carretera principal de Bratunac a Konjević Polje, un testigo describe a los serbobosnios obligando a un hombre a llamar a otros bosnios para que bajasen de las montañas. Entre 200 y 300 hombres, incluídos sus hermanos, siguieron sus instrucciones y descendieron para satisfacer al VRS, presumiblemente esperando algún intercambio de prisioneros. El testigo se escondió detrás de un árbol para ver lo que pasaba después. Vio como los hombres estaban alineados en siete filas, cada una de unos cuarenta metros de largo, con las manos detrás de sus cabezas, y fueron pasados por fuego de ametralladora. La Brigada Bratunac descubrió cuatro niños de edades comprendidas entre los 8 y 14 años entre los bosnios, que fueron llevados al cuartel de Bratunac. Allí, uno de ellos aseguró haber visto un gran número de soldados del ARBiH suicidándose y matándose unos a otros, y el Comandante Vidoje Blagojević sugirió que la unidad de prensa del Cuerpo del Drina debía registrar este testimonio en vídeo. El destino de los niños sigue siendo incierto. El VRS también envió a uno de los civiles que se entregó de nuevo hacia la columna: le habían sacado un ojo, cortado las orejas y marcado una cruz en la frente. A un pequeño grupo de mujeres, niños y ancianos que habían formado parte de la columna se les permitió unirse a los autobuses de evacuación de Potočari, entre ellos Alma Delimustafić, una soldado de la 28 Brigada que, vestida de civil, fue puesta en libertad.

File:Srebrenica Massacre - Exhumed Grave of Victims - Potocari 2007.jpg

Exhumación de una fosa común en Potocari llevada a cabo en julio de 2007

Sólo unos pocos periodistas estuvieron presentes para presenciar la llegada de la columna a territorio bosnio, después de marzo los acontecimientos hicieron que la mayoría de la atención se dedicase a la acogida de las mujeres y los niños a la base aérea de Tuzla. Los pocos artículos que aparecieron en la prensa y en la televisión describieron la llegada de “un ejército de fantasmas”: hombres vestidos con trapos, completamente agotados y devastados por el hambre. Algunos no tenían más que la ropa interior, otros caminaban con los pies sangrando y envueltos en trapos o plástico, y algunos transportados en camillas improvisadas. Otros llevaban de la mano a niños, muchos todavía visiblemente asustados. Algunos sufrían delirios y alucinaciones como consecuencia de la enorme tensión que habían soportado. La estación médica creada por el ejército de Bosnia y Herzegovina en Međeđa entregó grandes cantidades de tranquilizantes. Los supervivientes sentían un cierto resentimiento contra la ONU porque no había sido capaz de proteger la “zona segura”. La amargura y el resentimiento también fueron dirigidos hacia el 2º Cuerpo del ARBiH; por el que la 28ª División se había sentido abandonada ya en Srebrenica, lo que provocó una serie de graves incidentes que incluyeron tiroteos…[1]

La Factoria Historica

________________
 

[1] La reacción de la comunidad internacional fue en un primer momento, muy tibia. Los principales líderes europeos condenaron la masacre, pero no intervinieron con más tropas para restablecer el enclave seguro decretado por la ONU. El propio Butros Galli reconoció su fracaso el mismo día 12 de julio, cuando de visita diplomática a El Cairo, declaró: “Es una misión imposible. En las condiciones actuales no disponemos de los medios para cumplir con ella”. El día 13 de julio, cuando de visita diplomática en El Cairo, fue informado de la masacre. El Consejo de Seguridad de la ONU, ese mismo día se limitó a condenar la masacre y exigir la retirada de los soldados serbios, sin llegar a tomar medidas más cohercitivas. En un primer momento, las cancillerías europeas reaccionaron con lentitud, sin conseguir ponerse de acuerdo en las medidas a tomar. Mientras el presidente francés Jacques Chirac era partidario de una mayor intervención armada, Reino Unido o España eran renuentes a tomar claro partido por uno de los bandos. La difusión de las imágenes de las masacres por los medios de comunicación internacionales generó una fuerte ola de simpatía hacia los bosnios, llevando consigo una mayor implicación de la comunidad internacional en la detención de la guerra. El propio Bill Clinton se mostró favorable quince días después de conocida la masacre a levantar el embargo de armas que pesaba sobre Bosnia. El suceso tuvo una gran repercusión en Holanda, cuyos cascos azules tenían la misión de proteger la ciudad y se retiraron de la misma. Una comisión parlamentaria investigó el caso señalando en su informe como culpable último al entonces Presidente del Gobierno Wim Kok. Por tal motivo, el gabinete en pleno presentó su dimisión el 18 de abril de 2002.


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

IDIOMA

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 4.715 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: