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La Primera Guerra Mundial: Los Tratados y sus conflictos (Parte VII)

Tras el conflicto, al acabar la Primera Guerra Mundial, se firmaron varios tratados de paz por separado entre cada uno de los vencidos y todos los vencedores, con excepción de Rusia, que había abandonado la guerra en 1917. Al conjunto de estos tratados se le conoce como La Paz de París situada entre 1919 y 1920. El tratado de Versalles fue firmado el 28 de junio de 1919 entre los aliados y Alemania. El imperio fue cortado en dos por el Corredor polaco, desmilitarizado, confiscadas sus colonias, supervisado, condenado a pagar enormes compensaciones y tratado como responsable del conflicto. Este tratado produjo gran amargura entre los alemanes y fue la semilla inicial para el próximo conflicto mundial. Con este tratado también fue creada la Sociedad de Naciones

 

La Primera Guerra Mundial: Los Tratados y sus conflictos

Parte VII

Otros tratados fueron por ejemplo el de Saint-Germain-en-Laye que se firmó el 10 de septiembre de 1919 entre los aliados y Austria. En este tratado se establecía el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo, el Imperio Austrohúngaro, y Austria quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán. El tratado de Sèvres fue firmado el 10 de agosto de 1920 entre el Imperio Otomano y los aliados, a excepción de Rusia y Estados Unidos. El Tratado dejaba a los otomanos sin la mayor parte de sus antiguas posesiones, limitándolo a Constantinopla y parte de Asia Menor. El tratado de Trianon por su parte fue un acuerdo impuesto a Hungría el 4 de junio de 1920 por los aliados, en el que se dictaminó la entrega de territorios a Checoslovaquia, Rumania y Yugoslavia. El Tratado de Neuilly-sur-Seine fue firmado el 27 de noviembre de 1919 en Neuilly-sur-Seine, en Francia, entre Bulgaria y las potencias vencedoras. De acuerdo con lo estipulado en el tratado, Bulgaria reconocía el nuevo Reino de Yugoslavia, pagaba 400 millones de dólares en concepto de indemnización y reducía su ejército a 20.000 efectivos. Además, perdía una franja de terreno occidental en favor de Yugoslavia y cedía Tracia occidental a Grecia, por lo que quedaba sin acceso al Mar Egeo.

Entre los países vencedores había puntos divergentes, estados como el Reino Unido de la mano de Lloyd George por ejemplo no tenía reivindicaciones territoriales en Europa. Aspiraba, sin embargo, a ganancias coloniales en África y Asia a costa de los imperios alemán y turco. Quería la destrucción del poderío naval alemán aunque siguiendo su tradicional política de equilibrio europeo, Gran Bretaña no deseaba hundir a Alemania, para no fortalecer en exceso la posición de Francia en el continente. Una de sus preocupaciones clave fue impedir la extensión de la agitación revolucionaria bolchevique a la Europa central y, especialmente, a Alemania y las indemnizaciones de guerra que también preocupaban a todos los países en general que afrontaron aquella reunión de Paris, también países como EEUU. En Estados Unidos Woodrow Wilson tuvo la preocupación en la creación de la Sociedad de Naciones para garantizar la paz en el futuro y en una aplicación del principio de las nacionalidades en el diseño de las nuevas fronteras europeas. Esta postura implicó, desde mayo de 1918, la destrucción de Austria-Hungría. Wilson tuvo problemas para aplicar sus catorce puntos por culpa de un senado mayoritariamente republicano que tenía en mente una política aislacionista para EEUU y que temía que la Sociedad de Naciones pudiese controlar las decisiones de Estados Unidos respecto a su política exterior, provocando a la postre la enfermedad de Wilson  su caída como presidente ya que fue por los estados en tren intentando convencer a su país, a su pueblo, de la conveniencia de su política exterior provocándole un estrés insoportable. En Francia, Clemenceau le preocupaba la recuperación de Alsacia-Lorena y la ocupación militar de la zona occidental del Rin y posible creación en Renania de un estado independiente. Esta última aspiración encontró la oposición de Gran Bretaña y EE.UU. En el primer caso, porque alteraba el equilibrio europeo, en el segundo, porque iba en contra del principio de las nacionalidades. Francia quería la explotación económica de la región del Sarre, debilitar militarmente de forma definitiva a Alemania ya que temía la oposición al Anschluss, la unión de Alemania y Austria. Francia quería las ganancias territoriales a costa de los imperios turco y alemán. Italia por su parte de las manos de Orlando quería la aplicación del Tratado de Londres como era la anexión del Trentino, el Alto Adigio, Trieste y partes importantes de Istria y Dalmacia. Esta aspiración italiana encontró la oposición de EE.UU. ya que la anexión de territorios poblados por eslavos, como Dalmacia, iba contra el principio de las nacionalidades. Wilson defendió a la recién creada Yugoslavia frente al expansionismo italiano en el Adriático, donde Italia quería además las ganancias coloniales en Oriente Medio y África[1].

En definitiva, podríamos hablar, simplificando, de que Clemenceau personificó la postura de mayor dureza con Alemania, “Alemania pagará”, los países anglosajones, sin querer dejar de castigar a Alemania, optaron por una actitud más conciliadora, e Italia, infructuosamente, aspiró a compensaciones territoriales que finalmente no consiguió. Los representantes de los derrotados no fueron invitados a la conferencia de paz. Los acuerdos, duramente negociados entre los vencedores y concretados en los diversos tratados de paz, les fueron presentados como un hecho consumado al que simplemente debieron plegarse. Los alemanes, representantes de la recién nacida república de Weimar, firmaron el 28 de junio de 1919 tras ser amenazados con una invasión total de su país.  En Alemania se hablaba del “diktat”, de la imposición, de Versalles, la Primera Guerra Mundial era una herida que no había cicatrizado e iba a desencadenar un desagravio nacional que sería uno de los desencadenantes de la Segunda Guerra Mundial, donde el mundo cambiaría para siempre[2]….

Enlace directo: La Primera Guerra Mundial: La Paz Armada ( Parte I )

 

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[1] “1. Acuerdos de paz negociados abiertamente (…) La diplomacia procederá siempre (…) públicamente. 2. Libertad absoluta de navegación sobre los mares (…) 3. Supresión, hasta donde sea posible, de todas las barreras económicas (…) 4. Suficientes garantías recíprocas de que los armamentos nacionales serán reducidos al límite compatible con la seguridad interior del país. 5. Libre ajuste (…) de todas las reivindicaciones coloniales (…) 6. Evacuación de todos los territorios rusos (…) 7. Bélgica (…) deberá ser evacuada y restaurada. 8. Todo el territorio francés deberá ser liberado (…) El daño hecho a Francia en 1871, en lo que se refiere a Alsacia-Lorena (…), deberá ser reparado. 9. Deberá efectuarse un reajuste de las fronteras de Italia, siguiendo las líneas de las nacionalidades claramente reconocibles. 10. A los pueblos de Austria-Hungría (…) deberá serles permitido, con la mayor premura, la posibilidad de un desarrollo autónomo. 11. Rumania, Serbia y Montenegro deberán ser evacuados (…) A Serbia se le concederá libre acceso al mar (…) 12. A los territorios turcos del actual Imperio otomano se les garantizará plenamente la soberanía (…), pero las otras nacionalidades que viven actualmente bajo el régimen de este Imperio deben (…) disfrutar de una total seguridad de existencia y de poderse desarrollar sin obstáculos. 13. Deberá constituirse un Estado polaco independiente, que comprenda los territorios incontestablemente habitados por polacos, los cuales deberán tener asegurado el acceso al mar (…) 14. Deberá crearse una Sociedad general de las Naciones en virtud de acuerdos formales, que tenga por objeto ofrecer garantías recíprocas de independencia política y territorial tanto a los pequeños como a los grandes estados.” Discurso del presidente Wilson al Congreso de EE.UU. 8 de Enero de 1918

[2]Díez Espinosa, José Ramón. 1994. Sociedad y cultura en la República de Weimar: el fracaso de una ilusión. UVA, Valladolid ISBN 84-7762-607-3; Ferro, Marc.1998. La Gran Guerra (1914-1918). Alianza, Madrid. ISBN 84-206-7927-5; Hobsbawm, Eric J. 1995. Historia del siglo XX (1914-1991). Crítica, Barcelona. ISBN 84-8432-042-1; Klein, Claude. 1985. De los espartaquistas al nazismo: La república de Weimar. Sarpe, Madrid. ISBN 84-7291-938-2; Keynes, John Maynard. (1919) 2002. Las consecuencias económicas de la paz. Crítica, Barcelona. ISBN 84-8432-354-4; Mises, Ludwig von. 2002. Gobierno omnipotente: en nombre del Estado. Unión, Madrid. ISBN 84-7209-377-8

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