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La Primera Guerra Mundial: Los detonantes de la gran guerra (Parte II)

El evento detonante del conflicto fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, Príncipe Imperial de Austria, Príncipe Real de Hungría y Bohemia y, desde 1896 hasta su muerte el heredero al trono austrohúngaro y su esposa, Sofía Chotek procedente de una familia de la nobleza bohemia, cuarta hija del Bohuslaw Chotek, Conde de Chotkova und Wognin y su esposa, Wilhelmine Kinsky, Condesa de Wchinitz und Tettauy, en Sarajevo el 28 de junio de 1914 a manos del joven estudiante nacionalista serbio Gavrilo Princip, miembro del grupo serbio “Joven Bosnia”, ligado al grupo nacionalista Mano Negra, una organización que se fundó en mayo de 1911, con el objetivo declarado de lograr la reunificación en un único estado de todos los miembros del pueblo serbio, lo que implicaba el enfrentamiento con el Imperio austrohúngaro, que ocupaba Bosnia-Herzegovina, territorio que, según la organización, debía integrarse en un nuevo estado serbio…

La Primera Guerra Mundial: Los detonantes de la gran guerra

Parte II

Francisco Fernando era el heredero de la corona austro-húngara después de la muerte aparentemente por suicidio, junto con la de su amante, la baronesa María Vetsera, en su pabellón de caza de Mayerling de su primo, Rodolfo de Habsburgo en 1889 y de su padre Carlos Luis de Austria en 1896 que había renunciado a sus derechos de sucesión en favor de su hijo mayor Francisco Fernando. El asesinato de Francisco Fernando precipitó la declaración de guerra de Austria contra Serbia que desencadenó a la postre la Primera Guerra Mundial. El Imperio austrohúngaro exigió, con el apoyo del Imperio alemán, investigar el crimen en territorio serbio, ya que consideraba que la organización paneslavista Mano Negra tenía conexión con los servicios secretos de ese país. El Imperio Austrohúngaro dio un ultimátum el 7 de julio a Serbia, la que con apoyo ruso no aceptó todas las condiciones impuestas, en particular la participación de policías austríacos en investigaciones en territorio serbio. Ante dicha negativa, el 28 de julio de 1914, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia. Acto seguido el 29 de julio Rusia ordenó la movilización general. En función de las alianzas militares, el 1 de agosto, Alemania le declaró la guerra a Rusia, al considerar la movilización como un acto de guerra contra Austria-Hungría. Ante esto, y en virtud, de la alianza militar franco-rusa de 1894 Francia le declaró la guerra a Alemania el mismo día. Los historiadores sostienen que hubo otras causas, como las alianzas entre países, La Triple Entente y Triple Alianza, por las que un conflicto local podía tomar dimensiones internacionales. Además entre 1890 y 1914 los países incrementaron progresivamente el presupuesto militar en una carrera armamentística, este período es conocido como la Paz armada visto en la primera parte del tema que tratamos.

 

En 1914, los europeos pensaban que la guerra sería corta. Pero los generales, que habían estudiado las guerras napoleónicas que fueron una serie de conflictos militares que tuvieron lugar durante el tiempo en que Napoleón I rigió en Francia y que fueron en parte una extensión de los conflictos que estallaron a causa de la Revolución francesa, y continuaron, a instigación y gracias al financiamiento de Inglaterra, durante todo el Primer Imperio francés, estaban equivocados en su enfoque inicial del enfrentamiento, basado en el uso masivo de la infantería. Respondiendo a la enorme eficacia de las armas, fusiles, armas automáticas y artillería pesada, las fortificaciones fueron reforzadas. La caballería sería inútil como medio para romper el frente. Al comienzo de la guerra los dos bandos trataron de obtener una victoria rápida mediante ofensivas fulminantes. Los franceses agruparon sus tropas en la frontera con Alemania, entre Nancy y Belfortque era una ciudad y comuna francesa, capital del departamento del territorio de Belfort, en la región Franco Condado. Belfort perteneció tradicionalmente al territorio de Alsacia hasta tras el Tratado de Fráncfort después de la Guerra franco-prusiana en 1871 que se separó administrativamente de aquella al conformarse el Reichsland de Alsacia-Lorena, divididas en cinco ejércitos. Previendo los franceses un ataque frontal en Lorena, organizaron el Plan XVII creado inicialmente por Ferdinand Foch que era el Mariscal de Campo francés y Comandante en jefe de los ejércitos Aliados durante la guerra. El plan consistía en utilizar la fuerza bruta y una creencia mística en el espíritu de lucha francés o “élan”. La pérdida de las provincias de Alsacia y Lorena ante el Imperio Alemán en 1871 había creado el sentimiento de revancha francés, siendo uno de los principales objetivos del Plan XVII, recobrar dichas provincias. El general Joseph Joffre adoptó este plan cuando se desempeñó como comandante en jefe en 1911. Para hacer esto, cuatro ejércitos franceses avanzarían por ambos lados de Metz y de Thionville que era una ciudad francesa situada en el departamento de Mosela, en la región de Lorena, localizándose cerca del río Mosela y de la frontera con Luxemburgo. Esto dejaba solamente un ejército para defender el norte de Francia, ya que los planificadores franceses estaban convencidos de que el Imperio alemán no invadiría Francia a través de Bélgica, pues esto conduciría a la participación británica en el conflicto ya que en el Tratado de Londres de 1839, el Reino Unido había garantizado la neutralidad e independencia del territorio belga. Los alemanes tenían por su parte un plan mucho más ambicioso. Contaban con la rapidez de un movimiento de contorno por Bélgica para sorprender a las tropas francesas y marchar hacia el este de París bajo el Plan Schlieffen de 1905, plan propuesto durante la Primera Guerra Mundial por el jefe del Estado Mayor del II Reich alemán, Alfred Graf von Schlieffen, y luego enfrentarse a las fuerzas enemigas y empujarlas hacia el Jura y Suiza. Tan sólo ubicaron 2/7 de sus tropas sobre la frontera para resistir el ataque frontal en Alsacia-Lorena.

 

El comienzo del plan trascurrió perfectamente para el Reich. Sus tropas avanzaron sobre Bélgica el 4 de agosto, lo cual provocó la intervención inglesa. Posteriormente derrotaron al ejército francés en diversas batallas. Los franceses lanzaron simultáneamente el Plan XVII, pero resultó un fracaso debido a las armas automáticas que frenaron cualquier asalto y a un repliegue prematuro de las tropas hacia sus líneas. Semanas después estaban ya ubicados en el río Marne, afluente del Sena que riega una región al este y sureste de París. Su curso es de unos 525 km. El río da nombre al departamento de Marne, donde chocaron con el Cuerpo Británico y el ejército francés, quienes frenaron el avance alemán. La derrota germana frustró el plan original y acabó con las expectativas de una conflagración breve, marcando el abandono definitivo de los planes anteriores a la guerra. En ese momento comenzó la «carrera hacia el mar»: los dos Ejércitos marcharon hacia el Mar del Norte; ataques y contra-ataques se sucedieron.

 

La contienda se desarrollaría en territorio francés y belga. Las tropas británicas no tardaron en intervenir en mayor número, junto a los restos del ejército belga. Mientras tanto, Austria-Hungría fracasó en su intento de tomar Belgrado, lo cual lograría después con ayuda alemana, en agosto del 1915. Rusia invadió Prusia Oriental, pero los generales de estado mayor prusianos Hindenburg y Ludendorff los batirán contundentemente en Tannenberg que habían enfrentado a los Imperios Ruso, los I y II Ejércitos, y Alemán, el VIII Ejército, al comienzo de la Primera Gran Guerra. Este enfrentamiento resultó ser uno de los más decisivos enfrentamientos de toda la Guerra, y tuvo lugar del 23 de agosto al 2 de septiembre de 1914. La batalla tuvo como consecuencia la casi total aniquilación del II Ejército, y una serie de batallas inmediatamente posteriores destruyeron la mayor parte del I Ejército también, lo cual dejó a los rusos tambaleantes hasta la primavera de 1915. Este enfrentamiento es notable por la rápida movilización de tropas alemanas por tren, lo cual permitió a un solo ejército presentar un único frente de batalla contra un Ejércitos ruso mayor. En el curso del nuevo año, durante el 1915, dos nuevos países entraron en la guerra, por un lado Italia del lado de los Aliados y por el otro Bulgaria al lado de las potencias centrales, que con este apoyo derrotarían y ocuparían Serbia. Desde el comienzo de la guerra, el Vaticano y Suiza intentaron infructuosamente sondeos por la paz[1]

Enlace directo: La Primera Guerra Mundial: Empieza la GRAN guerra (Parte III)

 

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[1] “A través de las calles de Europa aparecía cada pueblo con su pequeña antorcha, y ahora ahí esta el incendio (…) La política colonial de Francia, la política hipócrita de Rusia y la brutal voluntad de Austria han contribuido a crear la situación terrible en la que nos encontramos. Europa se debate en una gran pesadilla (…) Ciudadanos, a pesar de todo, y os digo esto como una especie de desesperación, no hay más que una posibilidad de mantener la paz y de salvar la civilización, desde el momento en que estamos amenazados de muerte y salvajismo, la de que el proletario reúna todas sus fuerzas, y que todos los proletarios, franceses, ingleses, alemanes, italianos, rusos, pidamos a esos millones de hombres que se junten para que el latido unánime de sus corazones aleje la horrible pesadilla.”

Jean Jaurès: Discurso en Lyon, 23 de julio de 1914

“Esta guerra no la hemos querido nosotros (…) Conducidos a la lucha, nos movilizamos para rechazar al invasor, para salvar el patrimonio de la civilización y la ideología liberal que nos ha legado la historia. No queremos que se pierdan las pocas libertades arrancadas a las fuerzas del mal con tantos sufrimientos. Contestamos “presente” a la orden de movilización. Nunca haremos una guerra de conquistas (…) Emperadores de Alemania y de Austria-Hungría (…) que habéis querido la guerra, nos comprometemos a doblar las campanas, tocar a muerto, de vuestro reino.”

Léon Jouhaux: Discurso en los funerales de Jaurès, 4 de agosto de 1914

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