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Los Hititas

Si miramos los libros de historia de hace más de un siglo, no encontraremos nada que tenga que ver con los Hititas, ya que los conocemos desde hace ese mismo tiempo, hasta ese momento, no se sabía nada de ellos. Sin embargo, los Hititas fue un pueblo que construyeron un grandioso imperio en la península de Anatolia. En el corazón de este imperio hitita, llamado comúnmente el país de Hatti, estaba situado en el recodo del río Kizil-Irmak. Marrasantiya en lengua hitita, donde se hallaba la capital Hattusa. Este núcleo limitaba al norte con las tribus kaskas, al sur con Kizzuwadna, al este con Mitani y al oeste con Arzawa. En el momento de máxima expansión hitita, Kizzuwadna, Arzawa y una parte importante del territorio kaska fueron incorporados al imperio, que incluía, además, una buena parte, o la totalidad, de Chipre y diversos territorios en Siria, donde el reino hitita limitaba al este con Asiria y al sur con Egipto. Algunas de las principales ciudades hititas han sido localizadas, entre ellas Nesa y la capital Hattusa quedando ciudades por hallar, como, por ejemplo, Kussara, Nerik o Tarhuntassa. En Siria estaban especialmente las ciudades conquistadas al antiguo reino de Iamhan de Alepo, Karkemish y Kadesh. Los hititas fueron los que pusieron en jaque a los egipcios, un pueblo que muchos datos nos revelan que estuvieron relacionados con la Troya homérica…

Los Hititas

A los Hititas los conocimos gracias a Charles Félix Tesier, que en el año 1834, descubrió las ruinas de una antigua ciudad cerca de la aldea turca de Bogazköy. En 1839, en su libro Description de l’Asie Mineure afirma que esas ruinas pertenecían a una civilización desconocida. En 1822, en Viajes por Siria y Tierra Santa, Johann Ludwig Burckhardt habla del encuentro de una lápida con jeroglíficos desconocidos, algo que pasó en su momento inadvertido. Después otros arqueólogos han ido aportando luz de manera sucesiva a este pueblo tan olvidado y misterioso.  En 1863, los norteamericanos Augustus Johnson y el director Jessup seguirían las huellas de Buckhardt en Hammath hasta encontrarla. Siete años después, entre 1870 y 1880 se investigan diversos restos por parte del misionero irlandés William Wright, que traslada algunas piedras a Estambul, y son en aquellos años hombres como H. Skeene y George Smith, investigadores que descubren Carquemis, lugar donde se encuentran restos de una “escritura desconocida”, la misma escritura que encontraría a finales de los 70 del siglo XIX, concretamente en el año 1879, Henry Sayce en Esmirna.

En 1880, Sayce afirma en una conferencia ante la “Society for Biblical Archaeology” que todos esos restos pertenecen a los hititas que menciona la Biblia. Cuatro años más tarde, William Wright aporta nuevas pruebas a la tesis de Sayce y publica un polémico y atrevido tratado, El gran Imperio de los Hititas, con el desciframiento de las inscripciones hititas por el profesor A.H. Sayce. Hacia el año 1887 se descubre en Tell-el-Amarna numerosa documentación egipcia de la época de Amenhotep IV “el rey hereje”, que incluye abundante correspondencia con las primeras alusiones directas a los hititas y a los Jebusitas. En 1888, Karl Humann y Felix von Luschan dirigen unas excavaciones en Sendjirli, y descubren una fortaleza hitita con numerosos bajorrelieves y toneladas de esculturas y vasijas de barro cocido. Entre 1891 y 1892 William Flinders Petrie descubre tablillas en la misma “lengua desconocida”, que se le llamaría primeramente “lengua Arzawa”, debido a las alusiones que se hacían al territorio de Arzawa. En 1893 el arqueólogo francés Ernest Chantre descubre en Bogazköy fragmentos de tablillas en la misma lengua.

Pero el mayor descubrimiento lo hace entre 1905 y 1909 Hugo Winckler, en una expedición a Bogazköy, donde encuentra más de 10.000 tablillas de lo que parecía ser un “archivo nacional”, entre las cuales había textos bilingües, lo que permite descifrar numerosos documentos. Winckler afirma que esas ruinas pertenecen a la capital, la cual acaba denominando Hattusa. A partir de entonces, entre los años 1911 y 1952 la investigación se centra en descifrar la lengua hitita, cuyas mayores aportaciones las hace Johannes Friedrich que, en 1946, publica un Manual hitita y en 1952 y 1954 un Diccionario de lengua hitita. El punto culminante del descubrimiento de los hititas se produce durante las excavaciones dirigidas por Kurt Bittel en Bogazköy y las de Helmut Bossert en Karatepe, donde se encuentran nuevos textos bilingües que han ayudado a descifrar definitivamente la escritura hitita y la fijación de fechas. Es muy probable que a partir de grafismos, los hititas hubieran llegado a desarrollar su propia escritura basada principalmente en pictogramas, pero aunque se encuentran pictogramas en la zona hitita, aún no se debe relacionarlos directamente con la cultura hitita ni tampoco es posible de momento calificarlos como una escritura sistematizada. Lo que sí es corroborable es que los hititas adoptaron la escritura cuneiforme usada a partir de Sumeria en la Mesopotamia. Esta escritura les sirvió para su comercio internacional, aunque podía estar “dialectizada” acorde al idioma hitita, si bien al usarla en gran medida de un modo próximo al de los ideogramas resultaba inteligible para pueblos vecinos alófonos. La lengua hitita, también llamada nesita, es la más importante de la extinguida rama anatolia de las lenguas indoeuropeas, siendo los otros miembros el luvita, el palaico, el lidio y el licio. Uno de los grandes logros de la arqueología y la lingüística es el haber descifrado esta lengua, que se considera la más antigua de entre todas las lenguas indoeuropeas documentadas. Precisamente, al ser la más antigua, resulta interesante por los elementos de los que carece y que se hallan presentes en lenguas documentadas posteriormente. Una de sus características principales es el gran número de palabras no indoeuropeas que contiene, debido a la influencia de culturas de Oriente Próximo, como la hurrita o la cultura del pueblo de Hatti, siendo especialmente acusada esta influencia en los vocablos de origen religioso. Consta de la mayoría de los casos habituales en una lengua indoeuropea, dos géneros gramaticales, común y neutro, y dos números, singular y plural, así como diversas formas verbales. Aunque parece que los hititas contaban con un sistema de pictogramas, pronto comenzaron a usar también el sistema cuneiforme  [1].

Tuvieron los hititas en lo referente a sus leyes  un código, encontrándose en el mismo Bogazköy, eran dos tablillas de arcilla, en lengua hitita y caracteres cuneiformes, con alto contenido práctico, que datan del año 1500 a. C. y se refieren al derecho civil y al penal. Por este Código podemos conocer que existían en su sociedad dos clases, los hombres libres, que poseían patrimonio, y los esclavos. Dentro de los hombres libres se distinguían, la nobleza guerrera, que mantenía el ejército real, y la clase media, integrada por comerciantes, artesanos, y guerreros combatientes. Los esclavos, en su mayoría, eran cautivos de guerra, contando con ciertos derechos y protección, sobre todo con respecto a su vida. Las maneras de celebrarse el matrimonio, eran por rapto o por compra. En este caso, al casarse, el marido debía entregar en guarda, una dote a los padres de la mujer, que era devuelta en caso de divorcio. El cuñado, hermano del marido, debía casarse con la mujer que quedaba viuda. Se fijaban remuneraciones que variaban por el mismo trabajo, pagándose el doble, el que realizaba el hombre libre, con respecto al esclavo. La vida de un hombre libre asesinado, valía cuatro hombres, la de un esclavo, solamente dos. Los arqueólogos hallaron múltiples tablillas de barro cocido, con lo que se pudo también reconstruir la historia política del Imperio Hitita.  Algunos de sus mejores soberanos conocidos fueron Telipinu, Mursili, Suppiluliuma, Hattusili y su mujer, que fue reina llamada Puduhepa. Los restos monumentales en sus ciudades, sobre todo en Hattusa reflejan el poderío de estos reyes. La historia del reino hitita se divide en tres grandes periodos: el Reino Antiguo entre 1650 y el 1500 a. C. o primera expansión, el Reino Medio, entre el 1500 y el 1430 a. C. en una etapa de relativa decadencia, y el Reino Nuevo, donde alcanza su mayor poderío. Los reyes hititas creían ser descendientes de Anitta, caudillo del siglo XIX aC en Asia Menor. Durante el siglo XVII a. C., el reino vive su primera gran expansión con Hattusil I, llegando a saquear en el siglo XVI a. C. Babilonia bajo Mursil I. Sin embargo, tras Mursil I hubo una serie de reyes poco documentados hasta que Telepinu intenta restaurar la gloria del imperio mediante la codificación de algunas leyes básicas. Sin embargo, tras Telepinu, el reino hitita, ahora en etapa media, cae de nuevo en manos de las intrigas dinásticas, sucediéndose, durante casi un siglo, reyes de los que se sabe muy poco, mientras el reino de Mitani aumentaba su poder.

Tudhalia I sentó las bases del reino nuevo, al restaurar parte de la gloria del reino antiguo. Su nieto Tudhalia II logró consolidar el poder hitita en Asia Menor, permitiendo a Shubiluliuma I realizar grandes conquistas y convertir a Mitani en vasallo. Estas grandes conquistas, sin embargo, enfrentaron durante el reinado de Muwatallis II a los hititas con los egipcios durante el reinado de Ramsés II en la Batalla de Kadesh, enfrentamiento del que los hititas salieron mejor parados, pero que permitió a Asiria recuperar su poder. Los siguientes reyes hititas intentaron oponerse a los asirios, hasta que Tudhalia IV fue derrotado en Nihriya. Sin embargo, Tudhalia IV compensó esta derrota llevando al imperio a su máxima extensión. Shubiluliuma II, hijo de Tudhalia IV, se vio sorprendido por los ataques de los pueblos del mar, que no supo repeler, y que, junto a nuevas invasiones de los bárbaros kaska, hicieron desaparecer al imperio hitita de la historia durante más de 3000 años. Los Hititas fueron una cultura guerrera de origen Indoeuropeo que proliferó en lo que es la actual Turquía y parte de Siria. La misma presentó dos periodos de reinado en el mundo antiguo y vivió su apogeo  desde el siglo XVIII a.C. hasta el siglo XII a.C., pasando por etapas de gran poder y de relativa decadencia. No obstante su desaparición se da a fines del siglo XII por parte de los denominados “Pueblos del mar” y he ahí la controversia intelectual que sugiere varias preguntas; ¿Cómo misteriosamente desaparecieron? O si se quiere ser más urticante, ¿Desaparecieron o se fusionaron con otros pueblos? Por lo pronto y dado el análisis aún hay muchas preguntas que responder[2]..

 

La Factoria Historica


[1]El arte hitita que ha llegado a nuestros días ha sido calificado desde el tiempo de los griegos clásicos como un “arte ciclópeo” debido a la magnitud de sus sillerías y a las dimensiones y relativa tosquedad de sus bajorrelieves y algunas pocas esculturas en bulto. Estas pocas esculturas en bulto parecen haber recibido alguna influencia egipcia, mientras que los bajorrelieves evidencian influjos mesopotámicos, aunque con un típico estilo hitita caracterizado por la ausencia de delicadezas formales se nota un escaso detallismo. Sin embargo, el arte hitita más típico se observa en los pocos elementos metálicos, especialmente de hierro, que han llegado hasta nuestros días. Aquí también se nota un arte “rudo” y basto, aunque muy sugestivo por cierta estilización y abstracción de índole religiosa, en la cual abundan símbolos bastante crípticos.

[2] Bittel, Kurt (1976). Los Hititas. traducción por José Gil de Ramales. Madrid: Aguilar; Bryce, Trevor (2001). El reino de los hititas. Ediciones Cátedra, S.A. ISBN 978-84-376-1918-7; Ceram, C. W. (1985). El misterio de los hititas. Ediciones Destino, S.A. ISBN 978-84-233-0760-9; Kuhrt, Amelie (2001). El Oriente próximo en la antigüedad, c. 3000-330 a. C.. Editorial Crítica. ISBN 978-84-8432-163-7; Loon, Maurits N. van (1985). Anatolia in the second millennium B.C. Leiden: E.J. Brill; Macqueen, J. G. (1986). The Hittites : and their contemporaries in Asia Minor. London: Thames and Hudson; Sáez Fernández, Pedro (1988). Los hititas. Ediciones Akal, S.A.. ISBN 978-84-7600-335-0; Alp, Sedat (1991). Hethitische Briefe aus Masat-Höyük. Ankara: Türk Tarih Kurumu Basimevi; Bernabé Pajares, A. y Álvarez Pedrosa, J.A. (2000). Historia y leyes de los hititas. Textos del Imperio Antiguo. El Código. Colección: AKAL/ORIENTE. ISBN 978-84-460-1123-1; Bernabé Pajares, A. y Álvarez Pedrosa, J.A. (2004). Historia y leyes de los hititas. Textos del Imperio Medio y del Imperio Nuevo. Colección: AKAL/ORIENTE. ISBN 978-84-460-2253-4; Bernabé, Alberto (1979). Textos literarios hititas. Madrid: Editora Nacional; García Trabazo, José Virgilio (2002). Textos religiosos hititas. Mitos, plegarias y rituales. Colección; Biblioteca de Ciencias Bíblicas y Orientales número 6. Edición bilingüe crítica. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-522-4;  González Salazar, Juan Manuel (2010). Rituales hititas. Entre la magia y el culto.. Colección: AKAL/ORIENTE. ISBN 978-84-460-0945-0;  Hagenbuchner, Albertine (1989). Die Korrespondenz der Hethiter. Heidelberg: Winter; Kosak, Silvin (1982). Hittite inventory texts: CTH 241-250. Heildelberg: Winter¸Waltari, Mika. Sinuhé El Egipcio.

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