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El Rey Arturo

“He aquí una ciudad de Encantadores, construida, por Reyes de las Hadas”; El segundo le respondió: “Señor, hemos oído de nuestro sabio allá en nuestro hogar, del Norte que este Rey no es el Rey, sino sólo un changeling del País de las Hadas, que sorprende a los paganos mediante hechicería, y mediante el poder de Merlín.” Habló de nuevo el primero: “Señor, no hay tal ciudad en ninguna parte, es todo una visión”… La visión de Camelot, de los caballeros de la mesa redonda, con su rey, Arturo y su reina Ginebra, en un mundo donde la búsqueda del Grial, la copa donde bebió Jesús ha traspasado las barreras del mismo tiempo, en un sueño que se ha hecho leyenda. A finales del siglo VI durante las invasiones sajonas en Bretaña fueron frenadas durante un tiempo gracias a la alianza de numerosos y beligerantes reyes celtas. El líder de aquella alianza tuvo que ser un jefe militar experto en el arte de la guerra y un astuto estratega. Posiblemente un militar romano llamado Arturo.

A partir de ahí el recuerdo del rey Arturo se pierde entre la fábula y la historia, objeto de muchas leyendas y cuentos orales, en el que la leyenda comerá para siempre la realidad de un hombre legendario. Ni siquiera se conoce bien el origen del nombre Arturo habiendo varias teorías entre tanta tiniebla que no deja ver al hombre. El origen del nombre galés Arthur es materia de debate. Algunos sugieren que se deriva del nombre de una familia latina: Artorius, con una etimología oscura y discutida. Y como se acaba de indicar, otros proponen una derivación del galés arth (proveniente de art), que significa “oso”, sugiriendo que art-ur, significaría “hombre-oso”, (proveniente de *Arto-uiros) es la forma original, o rey oso en honor a sus proezas contra los sajones, si bien hay dificultades también con esta teoría.

Podría ser relevante para el debate que el nombre aparece como Arthur, o Arturus, en los textos latinos artúricos, pero nunca como Artorius. Sin embargo, esto podría no decir nada sobre el origen de la palabra pues Artorius podría haberse convertido en Art (h) ur en su paso al idioma galés, eso querría decir según John Koch, que las referencias latinas serían posteriores al siglo VI. Una teoría alternativa une el nombre de Arthur a Arcturus la estrella más brillante en la constelación Boötes, cerca de la Ursa Major en la Osa Mayor. El nombre significa “guardián del oso”…

El Rey Arturo

El nombre Arcturus podría haberse transformado en Art (h) ur en galés, y su brillo y posición en el cielo explicarían su conocimiento popular como “guardián del oso” (debido a su proximidad a la Osa Mayor). Aunque se asume que la derivación de Artorius podría significar que las leyendas artúricas tienen un origen genuinamente histórico, recientes estudios sugieren que esta asunción podría no estar fundamentada. Por el contrario, una derivación de Arcturus podría indicar un origen no histórico del nombre, un hombre que tiene una leyenda a sus espaldas.

La leyenda de Arturo, el centro de esta historia es la búsqueda del Santo Grial, aquella copa de la que bebiera Jesús en la última cena, de la que se decía que tenía poderes mágicos curativos y regenerativos. Esta copa habría sido dada a José de Arimatea, y sus descendientes la habrían llevado a Inglaterra. Merlín habría solicitado a Arturo que buscara el Santo Grial y este mandó a sus caballeros a encontrarlo. El rey literario es hijo de un rey de una pequeña comarca, Uther Pendragon (en galés, ‘Uther hijo del Dragón’), quien deseaba a Igraine, esposa de Gorlois, duque de Tintagel. Uther hizo que el mago Merlín embrujase a la mujer para que, cuando él entrase a sus aposentos, ella creyese que se trataba de su esposo. Uther, aprovechando el engaño, mantiene relaciones sexuales con Igrayne, engendrando con ella un hijo: Arturo. Cuando Gorlois muere en combate, los sabios de Corualles aconsejan a Igraine que se case con el rey Uther. Cuando el niño nace, es tomado por Merlín, quien lo entrega a sir Héctor para que lo cuide y lo críe como su propio hijo, Kay. Igraine y Gorlois habían tenido a Morgause(o Enna), Elaine(o Blasina) y Morgana(o Morgian), hermanas mayores de Arturo. Las dos mayores se casarían y la pequeña Morgana sería enviada a la Isla de Ávalon con Merlín y la Dama del Lago, donde se convertiría en sacerdotisa, maga y, después, sucesora de la Dama. Otras versiones dicen que Morgana fue encerrada en un convento por su nuevo padrastro, Uther. De ahí podría haber arrancado su odio hacia Arturo. A los 16 años, Arturo va con su padrastro y el hijo de éste a Londres, donde caballeros de toda Inglaterra intentan sacar una espada de su prisión en un yunque que a la vez se encontraba prisionera de un trozo de mármol. La leyenda cuenta que quien la liberase sería el rey de Inglaterra y el encargado de unificar todos los reinos de la isla, Uther había muerto unos años antes. Infructuosamente, todos los caballeros intentaron extraer la espada, pero es Arturo, sin ser caballero aún, quien logra liberarla, y le es revelada su verdadera identidad. Con la resistencia de todos los presentes, es proclamado rey, sin embargo, poco a poco todos lo aceptan y Arturo jura impartir justicia a todos los hombres de Inglaterra sin tener en cuenta su posición social. Unos días antes Arturo se había acostado con una bella joven. Esta no era otra que Morgana, su media hermana. Cuando se enteraron de lo que habían hecho, Morgana huyó, tuvo a su hijo en secreto y lo llamó Mordred. Mordred sería el fin de su padre. Poco después Arturo pierde su espada durante una batalla. El mago Merlín lo acompañó a un lago en cuyo fondo había un castillo en el cual vivía una hechicera llamada Nimue, la Dama del Lago.

Esta mujer guardaba una espada maravillosa, Excalibur. Arturo le pidió la espada, y Nimue se la regaló. Merlín observó la vaina mágica de Excalibur: “Guardad bien esta vaina” le advirtió al rey, “Puesto que mientras la llevéis no perderéis nada de sangre, pero un día llegará una mujer en la que confiáis y os la robara.” Ya en su castillo de Camelot, Arturo se rodea de los caballeros más valientes y honestos: Lancelot, hijo adoptivo de Nimue, Perceval, hijo de Pellinore, Gawain, hijo del rey Lot y Morgause y otros, junto con quienes funda la Orden de la Mesa Redonda. Bretaña goza, entonces, de doce años de paz. Se casó con Ginebra, hija del rey de Cameliard, y fueron felices hasta que Lancelot llegó a Camelot y él y la reina se enamoraron en secreto. Los caballeros de Arturo, en busca del Santo Grial, combatían en bosques sombríos y castillos contra duendes, dragones y otras bestias, y regresaban a Camelot a contar sus aventuras en la mesa redonda donde se reunían.Arturo fue ayudado por Merlín hasta que éste desapareció junto a su amada Nimue y fue encerrado por ella en una colina hueca. La hermanastra de Arturo, Morgana, aprovechó esta situación para coger la vaina encantada de Excalibur y arrojarla al mar. El origen de la palabra Excalibur proviene del latín Ex Calce Liberatus: Liberada de la piedra. Aun así, en muchos escritos ha sido llamada de diferentes formas y es posible que su nombre actual derive de uno de estos: Caliburn, en los escritos de Geoffrey de Monmouth probablemente derivada de la palabra latina Chalybs: acero; en la antigua narración galesa «Culhwch and Olwen» se la nombra como Caledfwlch que deriva del gaélico antiguo caladbolg: espada centelleante. Se acepta que el nombre se lo dio el poeta anglo-normando Wace.

Morgana había actuado así con Arturo debido al matrimonio que su hermano le había obligado contraer con el rey Uriens, y porque Ginebra, la prometida de Arturo, había expulsado de la corte a Guiamor, su amante. Durante la búsqueda del Santo Grial, todo apunta a que sir Lancelot iba a encontrar el mágico objeto, pero su amor por la reina no lo hizo digno de tal premio. Cuando pasó una noche en el castillo de Corbenic, donde vivía el Rey que custodiaba el Grial, la hija de este rey, Elaine, se enamoró de Lanzarote, y mediante la magia, adquirió el aspecto de Ginebra para yacer con él. De ésta unión nacería Galahad, uno de los caballeros destinado a encontrar el Grial. Galahad, Perceval y Bors encuentran el Santo Grial; pintura de Edward Burns.Mordred, hijo de Arturo y Morgana, se entera del idilio de Ginebra y Lanzarote y lo denuncia ante Arturo, que se ve obligado a condenar a la hoguera a su esposa, según las leyes de la época. Lancelot salva a la reina y huye con ella a Francia, aunque luego se ve obligado a devolvérsela a Arturo. Arturo sale en persecución de Lancelot y deja el reino a cargo de su hijo Mordred, quien se apodera del trono e intenta seducir a la reina Ginebra. Al regreso de Arturo, él y sus caballeros deben luchar para recuperar el trono, en la Batalla de Camlann. Arturo se enfrenta a su hijo, al que atraviesa con su lanza. Pero Mordred, antes de morir, hiere fatalmente a Arturo, y muere. La historia cuenta que su hermana Morgana llevó el cuerpo de Arturo en una barca hasta las orillas de Avalon junto con otras reinas-hadas más, que podían haber sido Igraine, Elaine, la Dama del Lago, a la cual le fue devuelta Excalibur, la Reina de Gales del Norte, la Reina de las Tierras Baldías o la Reina de Más Allá del Mar. Posteriormente, cuando Ginebra muere, es sepultada por Lancelot junto a la tumba del Rey Arturo.

El Arturo histórico durante once batallas en el siglo VI detendría a los sajones de su invasión, un Arturo que saquearía monasterios para dar de comer a sus soldados, un hombre de su tiempo, más verdadero. La primera batalla de Arturo transcurrió en el río Glein, la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta sobre otro río, el Dubglass, en la región de Linnius. La sexta batalla se desarrolló en el río Bassas. La séptima batalla transcurrió en el bosque de Celidón. La octava fue la batalla de Guinnion, la novena fue la batalla en la ciudad de Legión. La décima se libró en los bancos del río Tribruit, la undécima fue en el monte de Agned. Y la última fue en el monte Badon lugar en el que en un solo día mató a novecientos sesenta hombres, todos a manos de Arturo, como dux bellorum, nunca como rey sino como jefe militar, en el que desde ese momento se le consideró una leyenda, donde empezó a salir en las crónicas de la historia siendo su compilador el monje Nennius que escribió durante el siglo IX. La situación de la Britania de Arturo necesitaba movilidad y se ha sugerido que posiblemente Arturo podía haber repetido el modelo del conde de los britanos, utilizando una pequeña fuerza de caballería que podía luchar armada o desarmada, pero que, como sus predecesoras romanas, estaba disciplinada de forma profesional y era extremadamente efectiva en la lucha contra los enemigos sajones, que no tenían caballos y eran muy valientes en la lucha, pero poco organizados. Como comandante en jefe avanzando a lo ancho y largo con su grupo de caballeros, Arturo habría dirigido una campaña cuyo éxito dependía la libertad y el futuro de Britania. La batalla de Monte Badon fue el mayor logro de los romano británicos, y detuvo el avance de los sajones durante varias décadas. Bastantes años después, la batalla de Deorham en el año 577 representa la derrota del pueblo celta del sur y la separación de galeses y córnicos. Según los Annales Cambriae la última batalla de Arturo habría sido la de Camlann, bastante anterior, en 537, inmediatamente después de un período crítico en que por causas climáticas hubo una fuerte pérdida de población por hambre y justo un año antes de la llegada del líder sajón que se convertiría en el primer rey de Wessex, Cedric. Los Annales Cambriae mencionan la muerte de Maelgwn Wledig, rey de Gwynedd en el año 547 a causa de la Plaga de Justiniano una pandemia que causó millones de muertos en Europa y que generalmente se atribuye a la peste bubónica. La historia de auge y decadencia que se refleja en el reinado de Arturo coincidiría con este período comprendido entre el final del Siglo V y el principio del VI. Otra fuente antigua que se ha aducido para probar la existencia histórica de Arturo es el poema galés Y Gododdin, formado por varias composiciones elegíacas compuestas en honor de los britanos del reino de Gododdin caídos en combate contra los anglos, a finales del siglo VI. En una de sus estrofas, se menciona a un héroe que “sació a los negros cuervos en las murallas de la ciudad, aunque él no era Arturo”. Esta referencia resulta polémica: por un lado, existe debate acerca de la fecha del poema y, dentro del mismo, de los versos mencionados: la horquilla de fechas iría desde el siglo VII hasta el siglo IX o incluso X; por otro, se debate también hasta qué punto esta mención de Arturo puede hacer referencia a un personaje histórico, ya que también podría tratarse de un héroe mítico ¿acaso la misma historia no está hecha de sueños y fantasias, inherentes a la misma humanidad?.

En el referido año 537 d.c., en la segunda referencia a Arturo, otra vez sobre la batalla donde él y su hijo ilegitimo Mordred mueren, en la mencionada batalla de Calman las leyendas dicen que Arturo se dirige a Avalón del que un día volverá como el rey justo y legendario de Britania, la leyenda se ha comido al hombre en el boca a boca, desde la palabra, con el Grial como trasfondo, surge de las aguas una espada Excalibur empuñada por un rey que ha trascendido en la historia por sus valores, su honor, su valentía, dispuesto a volver de Avalón y volver a sembrar el mundo de una heroicidad que ha desaparecido de nuestra realidad, volverá para decirnos que hubo una vez un mundo donde los sueños y el orgullo era suficiente para convertir a una persona en leyenda…

Hic iacet sepultus inclytus rex Arturus cum Wenneveria uxore sua secunda in Insula Avallonia

Aquí yace sepultado el ínclito rey Arturo con Ginebra, su segunda esposa, en la isla de Avalón…[1]

Enlace directo: La búsqueda del Grial

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[1] Ken, Maurice, La caballería, Barcelona, 1986; Leclerqc, J.; Vanderbrouke, F. Y Bouyel, L., Histoire de la Spiritualité Chretienne, II, París, 1961; Lorcin, Mª T., La France au XIIIe siècle, París, 1975; Martin, H, Mentalités Médiévales, XI ème-Xvème siècle, París, 1996; Petit-Dutailles, Ch., La monarquía feudal en Francia y en Inglaterra (siglos X al XIII), México, 1961; Ritson, Joseph, Life of King Arthur From Ancient Historians and Authentic Documents, 1825; Phillips, Graham; Keatman, Martin, King Arthur: The True Story, Arrow, 1992. Con independencia de su popularidad como leyenda la historia del rey Arturo juega un papel clave en la literatura europea. La mayoría de los relatos incluyen muchos hechos establecidos por la pseudohistoria de Geoffrey de Monmouth que se han ido enriqueciendo con leyendas de origen celta y la mitología cristiana de la edad media. En el nivel literario esta narración sería un paradigma de intertextualidad e interdiscursividad. Aunque el auge que se produce a partir del siglo XII parece estar ligado a la necesidad de la búsqueda de una legitimación religiosa de las monarquías feudales europeas, es un hecho que en torno a las narraciones de la leyenda artúrica se produjeron notables logros artísticos y avances literarios de toda índole.

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